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Pobladores reconocen el legado de Dolores Olmedo

La Noria, de hacienda virreinal a símbolo cultural con su museo

En un lomerío árido, terrenos con alfalfares y una fábrica de hilos, esa zona de Xochimilco vio llegar al tranvía y al Tren Ligero

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▲ Dolores Olmedo adquirió la hacienda La Noria en 1962 y al restaurarla procuró mantener las características originales del casco, así como el estilo novohispano. La capilla data de finales del siglo XVI.Foto redes sociales y Jorge Ángel Pablo
 
Periódico La Jornada
Domingo 15 de febrero de 2026, p. 25

La Noria, en Xochimilco, es una colonia que conserva el nombre de la hacienda homónima, célebre por albergar el Museo Dolores Olmedo, que tiene la mayor colección de Diego Rivera y Frida Kahlo, así como piezas prehispánicas y arte popular.

Terrenos que pertenecieron a la hacienda fueron fraccionados a mediados del siglo pasado. Amira Arjona Rojas cuenta que su abuelo Lucas Arjona Lugo fue uno de los primeros en comprar un lote a Lauro Lara Eslava en lo que hoy es la calle Cerrada de Moctezuma.

El predio estaba en un lomerío árido y pedregoso por el que pagó 120 pesos el metro cuadrado. Abajo, otra parte de La Noria perteneció a la familia Reyeros, eran alfalfares a espaldas de la primera fábrica en Xochimilco, por los años 40: la Omega, de hilados y tejidos de algodón, de la que aún existe su nave, ocupada ahora por la Secretaría del Bienestar, una tienda Superissste y la unidad Villa Xochimilco.

En 1954 llegó con 8 años Ernesto Rojas Noguez. Su abuelo Antonio Noguez emigró de Jilotepec, estado de México, a La Romita, en la entonces delegación Cuauhtémoc, y trabajó en Xochimilco en la siembra de maíz, adonde se mudó la familia cuando tenía 5 años, primero a la contigua Ampliación Tepepan y tres años después a un predio que adquirieron en Cerrada La Noria.

A sus 79 años, dice haber tenido allí una infancia muy feliz; entró a la hacienda que entonces pertenecía al señor Frank, vivió la transformación del tranvía –contiguo a la colonia– a Tren Ligero y vio televisión en la casa del luchador Rodolfo El Cavernario Galindo, quien fue vecino de su abuela por San Bernardino.

Graciela Romandía de Cantú, en el libro Museo Dolores Olmedo, atribuye a Apochquiyautzin, último gobernante xochimilca, bautizado tras la conquista como Luis Martín Cortés Cerón de Alvarado, o a su hijo del mismo nombre, haber comenzado con la hacienda al pie del Tzomolco (cerro que se desgaja).

Refiere que la construcción data del siglo XVI, de la que destaca la ermita San Juan Evangelista Tzomolco. En 1962, la empresaria y coleccionista de arte Dolores Olmedo Patiño compró la finca en estado ruinoso, la reconstruyó para habitarla y la habilitó para su museo, inaugurado el 5 de septiembre de 1994; por su acervo, es uno de los más importantes del país, y se anunció la reapertura –el 30 de mayo pondrá a disposición boletos por su sitio web– tras cerrar desde 2020 por el covid y para acondicionar el inmueble.

Para la comunidad de La Noria, el legado de Olmedo se extendió a los alrededores, con la donación de terrenos donde se erigieron escuelas y se hicieron gestiones para introducir servicios a la colonia y a otras contiguas como presidenta de la Honorable Junta de Vecinos de Xochimilco.

Entre quienes la conocieron, Sara Juárez León la recuerda como “una mujer de carácter, pero si la tratabas era agradable, tenía mucho sentido del humor y era un poco mal hablada, pero muy humana, muy solidaria”.

Su madre, Gabriela León, fue su secretaria en los años 70 y se encargaba de llevar a las oficinas del entonces jefe del Departamento del Distrito Federal, Octavio Sentíes, los oficios de las gestiones que realizaba para la comunidad.

Tenía siete u ocho años cuando la conoció y tejió unas pantuflas que su mamá le regaló. A Olmedo le gustaron tanto que la quiso conocer, sobre todo por su edad. Cuando su mamá la llevó, pidió que le tejiera otras de diferentes colores.

En terrenos que cedió están el Colegio de Bachilleres plantel 13, los Cetis 49 y 39 y un prescolar; los dos últimos llevan el nombre de la madre de la filántropa: Profesora María Patiño Suárez viuda de Olmedo, una de las primeras egresadas de la Escuela Normal de Señoritas.

La hacienda aprovechó uno de los principales ojos de agua de Xochimilco. Hacia 1905 se inició la construcción del acueducto para llevar el agua del manantial, junto con los de Nativitas, Santa Cruz Acalpixca y San Luis Tlaxialtemalco al centro de la ciudad; también se construyeron los lavaderos públicos donde hoy está un centro de capacitación de la alcaldía, inaugurado en 1983 como Centro Social y Cultural Guadalupe Ron de Hank González, pero a los tres meses cambió su nombre por Calcihuacan, que significa “lugar de mujeres” y todavía conserva, aunque es un servicio mixto.

En lo que fue la casa de bombas, se levantó el Centro Cultural Carlos Pellicer, con un teatro en la antigua construcción porfiriana; Antonio Mata Olivares, quien trabaja allí desde su apertura en 1985, cuenta que hay historias de aparecidos y fue visitado por el cineasta Emilio El Indio Fernández para inaugurar un ciclo de su filmografía, un año antes de morir, acompañado por Olmedo.

La Noria está segada por el crucero de las avenidas México, Guadalupe I. Ramírez, Antiguo Camino a Xochimilco y su prolongación Camino a San Pablo, está habitada por 8 mil 755 personas, delimitad por Camino Real a Xochitepec, Guadalupe I. Ramírez y 20 de Noviembre hasta el número 515, donde la línea cruza hacia avenida México, continúa por Real de la Noria, rodea las instalaciones del club de futbol Cruz Azul y el Seminario de los Misioneros Combonianos, en la loma del Tzomolco, para salir a Camino Real a Santiago.