El escritor neerlandés tenía 92 años // Recurrente candidato al Nobel, le fascinaba combinar en sus obras “las cosas más importantes para mí: las letras y los viajes”
Viernes 13 de febrero de 2026, p. 2
Perdido el paraíso
Todo cuanto necesitamos es una ciudad junto al agua, un mes de enero, un día de nieve húmeda, una estación de trenes. De todos los colores, el gris es el mejor; un sol oculto que reserva su calor para la otra cara de la Tierra y para las historias que allí se escriben. Trece andenes, unos más concurridos que otros. Y ahora, la varilla de zahorí, propia de nuestro oficio, indica una dirección más clara, nos conduce hacia un grupo de viajeros que no se conocen entre sí, figurantes, extras. Hoy éstos no interpretan ningún papel, aunque de eso no se puede estar nunca del todo seguro, pues, a fin de cuentas, nosotros no somos los únicos que se dedican a esto. Puede que sean personajes de otra narración.
Fragmento de la novela Perdido el paraíso, escrita por Cees Nooteboom en 1954.
El escritor neerlandés Cees Nooteboom (La Haya, 1933) falleció el pasado miércoles a los 92 años en su casa de Sant Lluís, en la isla de Menorca, difundió su casa editorial, De Bezige Bij.
El poeta, viajero y periodista candidato recurrente al Nobel de Literatura sostenía que practicaba “una forma de ilusionismo, siempre basado en una realidad mía, sin ser novela realista o algo parecido”.
El importante sello de Países Bajos difundió en redes sociales: “en nombre de su esposa, Simone Sassen, comunicamos que el escritor Cees Nooteboom falleció anoche tranquilamente en su querida isla de Menorca. Tenía 92 años. Echaremos de menos la amistad, la erudición, el entusiasmo y la singularidad de este escritor internacionalmente aclamado”.
El novelista contó a La Jornada (20/10/13) su satisfacción porque “he podido combinar las dos cosas más importantes para mí: la escritura y los viajes. En mis novelas introduzco mis viajes y en ellos la poesía y la fantasía. Me fascina observar la vida humana siempre con los ojos de un poeta y un narrador”.
El autor de Perdido el paraíso explicó que “siempre nos imaginamos un pasado, pero el verdadero pasado ya se ha ido, y lo que hacemos después es imaginar el pasado como pensamos que era, pero, sin duda, imaginamos mucha ficción”.
Añadió entonces: “el tema de Proust es que nos damos cuenta de que en el espacio tenemos un sitio muy pequeño, y en el tiempo, con la memoria que tenemos, un espacio muy largo”.
Fue uno de los más reconocidos autores europeos de la posguerra. Obtuvo numerosos premios internacionales por sus novelas, ensayos, poemas y relatos de viajes. Tradujo poesía española, catalana, francesa y alemana, así como teatro. Su obra contiene una constante reflexión sobre el europeísmo y el nacionalismo, y está traducida a más de 25 idiomas.
En su juventud, Nooteboom atravesó Europa pidiendo aventón, experiencia que dio origen a su primera novela, Philip y los otros (1955), que publicó “cuando era demasiado joven” y escribió en tres meses.
El narrador tenía vivencias terribles entonces: “la guerra, el divorcio de mis padres, la escasez de comida durante el invierno en La Haya, la muerte de mi padre en un bombardeo, mi expulsión de los internados de curas franciscanos y agustinos debido a mi carácter tan difícil; por estas razones debí haberme inventado un mundo muy solitario y fantasioso que me inspiró para escribir Philip y los otros en tan poco tiempo. Algo así sólo sucede una vez en la vida. Cuando vi mi nombre en la portada supe que ya era escritor”.
En 1956 debutó como poeta y también como periodista de viajes, del que se le conoce ampliamente El desvío a Santiago, relatos de los recorridos de Nooteboom por España, acompañado por la fotógrafa y su esposa Simone Sassen.
De su incursión en varios géneros, apuntó: “he hecho de todo en mi vida. Puedo hacer las cosas fáciles y decir que creo en todo y en nada, pero no. Soy curioso. El periodismo me interesa para tener ese connaissance du monde. Hay periodistas que tienen que reportar lo que pasa, pero hay otro periodismo que es el que hago yo: un poco alrededor, un poco por detrás, de lo que sucede” (La Jornada, 29/04/13).
Veía la literatura como “algo que puede enriquecer la vida de cada individuo, no es una panacea para la cultura en general. Por ejemplo: nosotros leímos libros de autores latinoamericanos, de esta manera conocemos mejor este mundo, pero en Estados Unidos lo que es traducido de todo el mundo, todo, sólo es 2.3 por ciento. Ellos no saben nada ni de los japoneses ni de los indios ni de los latinoamericanos ni de los europeos”.
Nooteboom se alzó con los premios Europeo Aristeon de Literatura (1993) por La historia siguiente, Pegasus de Literatura (1982), Europeo de Poesía (2008), el de Literatura Neerlandesa (2009), el Formentor de las Letras (2020) y el mayor reconocimiento a la literatura de viajes, el Chatwin (2010), así como la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (2003).
En los títulos Hotel Nómada, Noticias de Berlín, El azar y el destino (en torno a su paso por países de América Latina), Círculos infinitos (sobre Japón) o Venecia: El león, la ciudad y el agua, mostró su pasión viajera.
Alcanzó fama internacional en 1980 con su novela Rituales, adaptada al cine holandés. En Francia, fue nombrado Caballero de la Legión de Honor y fue doctor honoris causa por la Universidad Freie de Berlín.
Sobre su vida en España, mencionó: “he escrito cosas un poco raras. Ha sido un placer escribirlo, pero también ha sido difícil no escribir más páginas, porque pude haber continuado. Siempre hay un momento en el cual hay que acabar, pero he puesto todas las preguntas que he querido hacer”.
No se han anunciado detalles del funeral de Cees Nooteboom.
(Con información de Europa Press y Ap)












