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Talamontes saquean más de 150 pinos en zona protegida de Tingambato

Aprovecharon la fiesta del Año Nuevo Purépecha, denuncian vecinos

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▲ Decenas de pinos fueron aserrados de manera ilegal por taladores furtivos en una zona protegida purépecha, en Tingambato, Michoacán.Foto n Enrique Castro Sánchez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 10 de febrero de 2026, p. 27

Morelia, Mich., Talamontes saquearon más de 150 pinos cerca de la zona protegida Comburinda, en la cabecera municipal de Tingambato, Michoacán, mientras los pobladores indígenas del lugar celebraban la llegada del Año Nuevo Purépecha. Con este despojo, según los lugareños, son al menos mil 500 árboles derribados ilegalmente en la región en los últimos dos meses.

“Lo que más nos dolió fue la saña con la que destruyeron esa parte del bosque, por lo menos antes los taladores eran más discretos”, afirmó un comunero.

Las autoridades tradicionales de la demarcación, en la Meseta Purépecha, exigieron detener la tala clandestina y la rapiña de los bosques, así como “respeto al pueblo de Tingambato, al territorio y a la madre tierra”.

En un comunicado, recordaron que los saqueos comenzaron el 12 de diciembre pasado, “y aprovechando la fiesta y ceremonia del 31 de enero y 1º de febrero, los talamontes se llevaron mil 500 árboles, algunos de más de 100 años de antigüedad”, afirmaron los integrantes del consejo comunal.

Otro habitante dijo en entrevista que los talamontes son los mismos que saquearon al municipio de Cherán hasta abril de 2011, cuando hubo un enfrentamiento y se expulsó a los atracadores, “pero no sabemos nombres y las autoridades deben investigar pero no han hecho nada”.

Los desmontes se han hecho cerca de la zona de Copio, que colinda con el municipio de Pichátaro. “El 2 de febrero en la mañana nos dimos cuenta de lo ocurrido. Horas después, el área de delitos forestales de la Fiscalía General de Michoacán llegó al lugar del derribo de los árboles, y se levantó la denuncia ante el Ministerio Público el 3 de febrero”, subrayó el comunero.

Agregó que el pueblo de Tingambato optó por abrir zanjas desde diciembre anterior, pero los taladores lograron evadirlas e internarse en la floresta, “pero lo ocurrido la noche del 1º de febrero fue una provocación”.

Expuso que la comunidad posee varias áreas boscosas, porque ha realizado trabajos de reforestación y de protección, e incluso siembra aguacate únicamente en las partes bajas, porque las regiones arboladas más altas no son aptas para el cultivo de ese fruto.

“Un ecocidio”

Comentó que la tala clandestina se ha cometido durante décadas, pero había sido para la sobrevivencia de comunidades que no tienen bosques, y lo ocurrido en los dos últimos meses es definitivamente “un crimen”.

Indicó que los taladores furtivos “son profesionales, pues tumban y trozan muchos árboles en pocas horas; en una noche se llevaron más de 120 pinos. En algunos lugares del monte se observa que a los troncos les brotaba resina, lo que significa que tenían pocos días de haber sido cortados, además se ven huellas de camiones, botes de aceite para las motosierras y recipientes con gasolina, incluso ropa”.

Las autoridades comunales convocaron a una asamblea extraordinaria para los próximos días, a fin de analizar posibles acciones ante el daño ambiental, principalmente en los predios Piedras de Lumbre y Las Mesas. También pidieron ayuda a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, para detener este ecocidio.