Convocados por Gabriel Macotela, más de una docena de creadores tomaron el parque México con su gráfica de cordel // También hubo expresiones poéticas
Lunes 9 de febrero de 2026, p. 5
La agresión contra Palestina, “verdaderamente bestial nos va a marcar toda la vida. Esa matazón en Gaza, cómo acabaron con sus ciudades, familias y niños”, expresó a La Jornada el pintor Gabriel Macotela durante una acción artística efímera que se desarrolló este domingo en el parque México.
Frente al foro Lindbergh, un grupo de creadores convocados por Macotela y sus colegas Demián Flores y Eloy Tarsicio, se realizó una expresión colectiva de ideas a través de disciplinas como pintura, escultura y poesía en lenguas originarias a la que denominaron Zona Naco.
En esta toma de la calle para evidenciar una posición política, ética y artística, y comunicar un mensaje de humanidad con relación a lo que atenaza al mundo, participaron Ramiro Beltrán, Beatriz Canfield, Darío Demián, Leonora Flores, Juliana, Francisco Limón, Jesús Miranda, Montserrat Morales, Gerardo Sánchez y Santiago Soria, entre otra docena de artistas.
Macotela mencionó el carácter lúdico de esta propuesta, a la que describió como una feria de arte diferente, por su carácter efímero y porque las piezas no están en venta.
El creador de 71 años alertó ante la cantidad de “temas horribles en el mundo, y se viene una época muy fea; nuestra realidad mexicana de violencia terrible que no para nunca”, así como las guerras en Palestina.
Opinó que el estadunidense Donald Trump “es un tipo horrible, asqueroso que cómo puede ser presidente de la primera potencia”, dado su historial de pederastia y demás, así como el trato a los migrantes y la represión. Mencionó los problemas en Ucrania, Irán y Latinoamérica, donde hay muchos conflictos políticos y sociales.
Entre el trajín celebratorio del asueto en el espacio capitalino, casi veraniego y marcado por el tránsito de paseantes, el grupo de creadores convirtió parte del suelo en una especie de taller y laboratorio de creación variopinta. Enfrente, la veintena de artistas ubicaron un lazo para permitir que los transeúntes atisbaran sus piezas y mensajes.
Demián Flores refirió que es importante convocar “a los artistas de manera totalmente abierta a venir a hacer una serie de acciones que Gabriel define como poéticas, que de manera libre cada quien realice. Nos convoca la idea de crear comunidad, de volver a vernos a los ojos en un mundo tan individualista”.
Para esta ocasión, continuó el artista, “se retomó la tradición de la gráfica de cordel, que se hacía en España y, sobre todo, tuvo trascendencia en Brasil. La gráfica de cordel brasileña consiste en poemas con imágenes que se colgaban sobre cordeles para intercambiar imaginarios con la gente.
“Decidimos hacer algo más o menos similar. La idea es que sea una especie de intercambio al que llegue y ponga una imagen, y si me gusta otra me la pueda llevar.”
Las obras suspendidas del cordel recurren a los rostros que en diversos trazos y colores miran desde el papel y parecen enviar una pregunta contundente. En rojo y negro, alguno desfigurado por el manchón a mitad de la frente o los puros trazos oscuros denotan tristeza, furia o inconformidad.
También está la pieza hecha por un niño con crayones, en que una figura humana, casi abstracta en sus colores brillantes, levanta un puño cerrado, por un lado, y los dedos haciendo la “V” en su otra mano.
Hay fragmentos del poema “Declaración de odio”, de Efraín Huerta; un recorte de periódico con tamaño casi natural de una silueta humana y una efigie cubierta con una kufiya palestina y los rasgos visibles en color morado. Juliana escribe un “poema de pensamiento femenino”, que luego cubrirá con “imágenes personales”.
Un poco más allá, Montserrat Morales recita poemas en náhuatl, y un joven con una capucha blanca y ramas frente al rostro invita a los transeúntes piadosos a verter algunas gotas de agua sobre su cabeza en esta tarde calurosa.
Beatriz Canfield resalta lo urgente de enfrentar al imperio, al “enemigo del mundo: Israel y Netanyahu. Es importante tener una postura anticapitalista, pues ese sistema roba el alma y el espíritu al arte, a la imagen, al color”. Su escultura es una especie de torre hueca, que representa la vaciedad del imperio.












