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Performance en vivo de María Marshall resultó en el esbozo de su cuerpo fragmentado sobre un lienzo blanco
 
Periódico La Jornada
Lunes 9 de febrero de 2026, p. 4

En la Semana del Arte, la artista indobritánica María Marshall realizó un performance en vivo guiada por la energía kundalini y con los ojos vendados, permitiendo que su cuerpo se desplazara en un enorme lienzo blanco. El acto y pintura de acción Tracing Happiness se realizó el sábado pasado en el Ex Teresa Arte Actual, como parte de la exposición Invisible, de la artista.

En silencio y con los ojos cubiertos con una cinta roja, Marshall comenzó a delinear la silueta de una figura humana; con movimientos lentos y deliberados, surgieron los trazos de unas piernas entreabiertas.

Con la claridad mental del kundalini, Marshall siguió pintando, sus manos medían el espacio con una sensibilidad casi táctil. Los trazos eran cada vez más rápidos y tomó forma un enorme torso con pechos femeninos, esa figura se desdobla ante la mirada del espectador cuando la artista delineó lo que podría ser una cabeza que se multiplicaba; de pronto se podía ver un cuerpo fragmentado que fue remarcado con color rojo, que incluso era una extensión de la artista, porque también bordeó parte de sus piernas de ese tono.

Absorbida por su energía, la creadora al final tomó un trapo y difuminó y borró sus trazos. La obra quedó finalmente expuesta para el escrutinio del público.

Después, guiada por música a cargo de Manuel Rocha y aún con los ojos vendados, la artista caminó a otra sala del recinto, donde la esperaban cuatro mujeres que tampoco la podían ver. Al llegar con ellas se colocó una blusa y una falda roja para dar inicio a otro de sus proyectos, un videoperformance inspirado en los giros sufíes de la tradición islámica.

El interés por varias expresiones culturales de la espiritualidad ocupa gran parte de la obra de Marshall, pero su tema recurrente es el acercamiento a sitios icónicos religiosos, como el ex templo y convento de Santa Teresa La Antigua, que ahora es un recinto museístico.

En esta parte de Invisible se presentan videoperformances que han sido grabados en lugares donde la artista ejecuta Sufi Whirl 35 locations, inspirado en la meditación sufí.

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▲ El acto Tracing Happiness es parte de la exposición Invisible en el Ex Teresa, que permanecerá hasta el día 15 de este mes.Foto Yazmín Ortega Cortés

Sumergida en esa oscuridad momentánea, Marshall se conectó con lo más profundo de su ser para crear en libertad y apoyada de su percepción sensorial.

Invisible es la primera exposición individual de la artista indobritánica en México, que reúne obra de los pasados 26 años producida en distintos contextos, reflejo de la búsqueda constante entre caminos y tradiciones religiosas.

De acuerdo con la curadora, Bárbara Perea, “el trabajo de Marshall se articula a partir de fuerzas opuestas que parecen equilibrarse en el acto mismo de creación y de ejecución de las obras. La sublimación del miedo, una de las preocupaciones centrales de la artista, se imprime de varias formas en cada acción, registro y pintura.

“Su lenguaje se centra en las políticas identitarias, la construcción de masculinidades y la instrumentalización del cuerpo femenino mediante la maternidad, temáticas que explora con el propio cuerpo y el de su familia nuclear, particularmente sus hijos.”

Cada proyecto artístico de Marshall es un ejercicio constante de transformación. En una de las salas del Ex Teresa se muestran las obras que ha creado en vivo en otros lugares, como una especie de ritualidad y con los ojos vendados.

Invisible comprende una selección de la obra fílmica de Marshall, desde algunas de sus obras más icónicas realizadas hacia finales de los años 90 y la década de 2000, así como dos series de su trabajo pictórico y escultórico más reciente, que documentan el trazo de la artista sobre el lienzo, la pasta de porcelana y el alambre.

Varias de sus obras han surgido de experiencias personales, procesos de sanación mental y de su interés por expresiones culturales de la espiritualidad; los temas que aborda han sido la maternidad, la masculinidad tóxica, la sexualidad, el miedo y el trauma.

La exposición Invisible permanecerá abierta al público hasta el 15 de febrero de martes a domingo de 10 a 18 horas, en Ex Teresa Arte Actual (Licenciado Verdad 8, Centro Histórico).