El director titular de la orquesta dejará el cargo a finales de este año, tras una década de trabajo // “Me voy sin quejas ni arrepentimientos”, reflexionó en entrevista con La Jornada
Domingo 8 de febrero de 2026, p. 2
El programa de este fin de semana de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) marca el inicio de la cuenta regresiva para Scott Yoo. El director titular de la agrupación dejará el cargo a finales de 2026, tras una década de trabajo. “Ocho años de actividad efectiva”, según aclaró, debido a la pandemia.
El también violinista japoestadunidense (Tokio, 1971) reveló su partida en entrevista con La Jornada el viernes pasado, al término del ensayo general. La conversación abordó su legado, la próxima despedida y el papel cada vez más relevante de la mujer en la música.
El repertorio de este programa, el tercero de la temporada y el primero que dirige Yoo en el año, incluye el Preludio a la siesta de un fauno y La mar, de Claude Debussy; el Concierto para violín núm. 2 de Henryk Wieniawski, y Perenne mar, de la compositora mexicana Estrella Cabildo.
La presentación de hoy tendrá lugar a las 12:30 horas en la sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli (Periférico Sur 5141, colonia Isidro Fabela).
–Este primer segmento de la temporada, que concluye en marzo, pone un marcado acento en el aspecto femenino, tanto en la composición como en la dirección. ¿Por qué empezar así? ¿Será la constante del año?
–No tenemos una política de incluir a directoras, compositoras, solistas o intérpretes por razones de género. Si alguien tiene talento o escribe buena música, y ocurre que es mujer, pues es lo que programamos. En este caso, por ejemplo, yo sólo conocía el apellido de la autora mexicana, Cabildo, no sabía si era hombre o mujer. Sólo elegí la pieza por la calidad de la música.
–Sin embargo, ¿sí percibe un cambio en el mundo de la música respecto de la participación femenina con relación a hace algunas décadas?
–México tiene una mujer Presidenta y esta ciudad, una jefa de Gobierno. Es decir, muchos de los puestos de poder están ahora en manos femeninas. Incluso, cuando llegué a la OFCM, hace 10 años, los altos cargos administrativos eran ocupados por hombres, y la orquesta funcionaba bien; ahora están a cargo de mujeres, y podría argumentar que funciona mucho mejor.
“Parece que ahora hay más compositoras en México que en otros países. Quizá sea porque hay menos barreras o estigmas asociados a ser mujeres. Simplemente, aquí veo más talento femenino en la composición.
“También ocurre en los otros campos de la música a escala global. Si vas a un concierto de la Filarmónica de Nueva York, es muy notorio, donde gran parte de los atrilistas son mujeres; incluso, la Sinfónica de Boston tiene una tubista. Las mujeres están ganando todas las audiciones ahora. Son difíciles de superar, porque creo que trabajan más duro que los varones.”
–¿Y el caso de la dirección ? Aún son muy pocas las que son contratadas como titulares en una orquesta.
–Eso cambiará con el tiempo, de forma natural. Hace una década sólo había unas 10 o 15 directoras, y punto. Ahora es una situación creciente.
–¿Qué puede decir del programa de este fin de semana de la OFCM?
–Desde hace tiempo quería tocar La mar, de Debussy. Es una pieza difícil de programar por su corta duración. Cuando conocí la obra de Estrella Cabildo, pensé que funcionarían muy bien juntas. Forman una especie de longitud sinfónica.
–Este 2026 cumple 10 años al frente de la OFCM. ¿Cómo lo vive y cuando será el momento de decir adiós?
–Ese momento será al final de este año. No lo veo como que han sido 10 años, sino como ocho, porque perdimos dos por la pandemia, y siempre pensé que me iría después de siete u ocho años. Sin la pandemia, me habría ido desde hace un par de años. No puedes quedarte en un lugar por demasiado tiempo, sin importar cuán grandioso sea. Si quieres seguir creciendo, tienes que hacer cosas nuevas, y es tiempo de que yo haga algo nuevo.
–¿Es una decisión irreversible?
–Irreversible es una palabra fuerte, demasiado, no estamos hablando de cáncer. La orquesta está buscando a mi sucesor, como deberían. Y, aparte, es algo sano y necesario para ambas partes.
–¿Cuál considera que es su principal logro?
–Espero haber profesionalizado la administración artística de la orquesta. Sé con certeza que los ensayos se sienten mucho más profesionales que cuando empecé. Y tenemos un legado de muchos grandes conciertos, muchos estrenos mundiales, e hicimos un par de excelentes grabaciones juntos. Creo que, dadas las dificultades, logramos mucho.
–¿Cómo se siente al dejar esta orquesta?
–Como uno se siente al final de unas vacaciones realmente divertidas. No estoy feliz de que hayan terminado, pero sí contento de volver a casa. Así que me voy con una sonrisa. Pensaré en estos años con una sonrisa, a pesar de la pandemia, los terremotos y el tráfico que viví en esta gran ciudad.
“He sido muy bien tratado por los secretarios de Cultura de la ciudad con los que me tocó trabajar. Todos fueron muy amables, intentaron ayudar y cada uno hizo mucho por la orquesta. No tengo quejas ni arrepentimientos.”












