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No está sola, Presidenta; tiene firme el timón, grito unánime
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Periódico La Jornada
Viernes 6 de febrero de 2026, p. 4

Querétaro, Qro., Con una reforma constitucional al Poder Judicial de por medio y tras una ruptura provocada por la anterior encargada de la Suprema Corte, tres años después regresó a las conmemoraciones oficiales el flamante ministro presidente, Hugo Aguilar, con lo que volvieron a reunirse las cabezas de los tres poderes de la Unión en un nuevo aniversario de la Constitución.

En el abarrotado Teatro de la República, donde en 1917 se promulgó la Carta Magna, prevalecieron las formas republicanas e incluso desde la oposición se llamó a cerrar filas con la presidenta Claudia Sheinbaum en estos tiempos de asedio desde el exterior.

En su segunda participación en estas ceremonias que convocan a la élite política del país, Sheinbaum salió airosa ante un auditorio plural, aunque mayoritariamente conformado por su movimiento.

Sobria, escuchó las ovaciones –particularmente sonoras– cuando se aludía a su liderazgo en el complejo entorno internacional y, sobre todo, cuando arengó con fervor en defensa de la soberanía. Se le veía satisfecha, arropada en medio de los sobresaltos que ha traído este naciente 2026.

Fue una ceremonia en la que los oradores cerraron filas frente a los amagos del exterior, aunque nadie mencionó –ni siquiera veladamente– al jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, si bien todos sabían que es el origen de estos tiempos adversos para la República.

“No está sola, Presidenta; tiene firme el timón. Juntos vamos a superar la tempestad”, lanzó el gobernador de Querétaro, de extracción panista, Mauricio Kuri.

En medio de la confluencia de personajes destacó la reaparición de un presidente de la Suprema Corte en esta ceremonia. Distante de los ambientes de la política, al ministro Hugo Aguilar se le vio algo aislado, pero con su sola presencia se dejó atrás el distanciamiento entre poderes.

Aún estaba ajeno al escándalo que estallaría horas después en redes sociales, provocado por el bochornoso episodio en el que dos de sus principales colaboradores se arrodillaron para limpiarle los zapatos momentos antes de su ingreso al recinto histórico.

Fue en este mismo Teatro de la República, en 2023, donde el gesto de permanecer sentada a la llegada del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador por parte de la ministra presidenta Norma Piña provocó un sismo en la relación entre poderes y abrió un largo periodo de tensiones que sólo se saldó con la reforma constitucional que derivó en la elección del Poder Judicial y aceleró la remoción de casi todos los ministros de la Corte.

La larga espera por la llegada de Sheinbaum dejó ver algunas realidades de la política nacional. Destacó, de entrada, la irreverencia del secretario de Marina, Raymundo Morales, quien arribó casi a la mitad de la conmemoración. En su lugar, durante las presentaciones oficiales, se colocó el subsecretario de Asuntos Marítimos y Portuarios, Jesús Toledo, quien ocupó la primera fila en su representación.

Mientras transcurrían los minutos, a la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, se le veía sola. A su llegada apenas respondió con una discreta mueca y el pulgar en alto, muy distante de la forma en que suele ejercer el poder en su entidad, cuando se le preguntó sobre la inestabilidad política en Campeche.

Ya en el interior del teatro, lejos de su tierra, conversó largos minutos con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. A la distancia se observaba a Rodríguez escuchar con atención, mientras la gobernadora intentaba dar mayor elocuencia a sus explicaciones con amplios movimientos de brazos.

Después, Rodríguez se dirigió entonces a dialogar con el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, muy probablemente sobre el agitado amanecer en Tequila, con la detención de su alcalde, el morenista Diego Rivera, acusado de extorsión y vínculos con el crimen organizado.

Esta vez acudieron casi todos los gobernadores de oposición, con excepción del mandatario de Nuevo León, Samuel García. Salvo la frialdad con la que la chihuahuense María Eugenia Campos escuchó el discurso de Sheinbaum –prácticamente sin aplaudir–, el resto de los panistas guardó las formas republicanas y celebró con aplausos la intervención presidencial.

Kuri lanzó una encendida arenga en favor de Sheinbaum, aunque acompañada de una diplomática petición para impulsar una reforma electoral incluyente. Por su parte, la diputada panista Kenia López también pidió fortalecer el sistema electoral ante la “posibilidad” de una reforma, lo que no impidió un saludo posterior con la Presidenta que, a la distancia, pareció cordial.

A Sheinbaum no se le vio incómoda durante la ceremonia. Incluso aplaudió algunos pasajes de las intervenciones panistas. El leitmotiv de su discurso –la defensa de la soberanía nacional– fue aclamado por todo el auditorio.

Fue una ceremonia sin sobresaltos, en la que sólo sorprendió el mea culpa del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, a su llegada al teatro.

–¿Cómo vio lo de Tequila?

–Si no se lo de Sinaloa…