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El Prado restaura Pablo de Valladolid, cuadro que asombró a Manet
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▲ Retiro de la obra de Diego Velázquez en el Museo Nacional del Prado, en Madrid, España.Foto cortesía del museo
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 5 de febrero de 2026, p. 5

Madrid. En el plan de conservación del acervo, siempre activo y al que se dedica gran parte de la plantilla de la institución, el Museo del Prado comenzó la restauración de una de sus piezas más icónicas, Pablo de Valladolid, de Diego Velázquez, definida por Manet como “el cuadro más asombroso jamás pintado”. Además de resolver algunos problemas del estado del cuadro, elaborado en 1635, los expertos realizarán un análisis técnico para ahondar en su proceso creativo y en los motivos de su estado de conservación.

El cuadro de Velázquez se encontraba en la mítica sala 15 de la pinacoteca madrileña, una de las más visitadas porque allí están algunas de las obras maestras de Velázquez, quien, junto a Goya, El Bosco y El Greco, es uno de los artistas más admirados por los visitantes. Ahora, Pablo de Valladolid estará en los talleres de restauración, que están en el mismo edificio, pero en unos salones cerrados al público, donde trabajan a diario decenas de artistas, historiadores y conservadores que velan por el buen estado del acervo.

La institución explicó que la obra “es uno de los retratos en los que Velázquez llevó más lejos la restricción de recursos pictóricos con el fin de realzar la intensidad y la expresividad de la figura representada”. De ahí que en su visita al Prado, el 1º de septiembre de 1865, el artista francés Édouard Manet, considerado uno de los padres del Impresionismo, escribió: “el fondo desaparece, es realmente aire lo que rodea a ese pobre hombre todo vestido de negro y tan vivo”. Además, en una carta enviada a su amigo pintor Henri Fantin-Latour, Manet escribió: “es quizá el trozo de pintura más asombroso que se haya hecho jamás”.

La restauración, que se hará gracias al patrocinio de la Fundación Iberdrola España, permitirá analizar este singular retrato de Velázquez, que durante su etapa más prolífica trasladó al lienzo las imágenes de los bufones y hombres de placer de la corte de Felipe IV y, de esta colección, precisamente pertenece el retrato de Pablo de Valladolid, personaje documentado en el servicio de la corte entre 1632 y 1648, cuya función respondería a sus dotes interpretativas o a su carácter burlesco.

Actitud declamatoria

Personal del museo explicó que “Velázquez lo retrata como una figura aislada, firmemente asentada en un espacio indefinido, construido únicamente mediante la sombra que proyecta su cuerpo. El fondo neutro concentra toda la atención en el gesto del personaje, captado en una actitud que se ha interpretado como declamatoria. La pintura está realizada con una mezcla de seguridad y soltura propias del estilo maduro de Velázquez, y el análisis estilístico permite fecharla entre 1632 y 1635, durante los primeros años del artista al servicio de la corte”.

Antes de empezar la restauración, se harán análisis técnicos para ampliar la información material que ya se conoce sobre este retrato. La reciente incorporación al Museo del Prado de nuevos equipos de investigación hace posible profundizar en el estudio de la obra desde dos enfoques complementarios: el análisis material mediante “XRF scanning”, técnica no destructiva, la cual permite identificar los elementos químicos presentes en la superficie pictórica y que, al estimular la pintura con rayos X y analizar la radiación que emite, se obtiene un mapa detallado e inédito de los materiales utilizados por el artista, lo que permite sacar conclusiones acerca de su conservación y, quizá, saber algo más sobre las técnicas que utilizaba el maestro español.

El otro sistema que utilizará la institución para el análisis del cuadro será la reflectografía infrarroja multiespectral, la cual estudia la respuesta de la pintura a distintas longitudes de onda, desde el visible hasta el infrarrojo (entre 400 y 2 mil 600 nanómetros). Este análisis aporta información diversa, según la profundidad observada, y permite revelar detalles invisibles a simple vista.