Miércoles 4 de febrero de 2026, p. 8
Maestro de generaciones de periodistas de prensa desde sus tiempos de reportero de policía y después en radio y televisión, el lunes falleció Rodolfo El Negro Guzmán García, en la víspera de su cumpleaños 79. Sus seres queridos partieron el pastel ayer en una funeraria de la calle de Sullivan donde fue velado.
Reportero en el Excélsior de Julio Scherer, donde los suplentes que hacían sus pinitos lo llamaban “padrino” y él les devolvía un cariñoso “ahijado”, se inició como locutor en Tapachula, Chiapas, y, según contaba, “después de escribir en los diarios de mi pueblo llegué a México en la gran nevada del 67”. Conversador nato, siempre alegre, relataba que la CIA lo tentó para ser espía.
Con un talento reporteril reconocido por todos, El Negro Guzmán –como se le conocía– tuvo una amplia trayectoria en el medio periodístico y como coordinador de prensa en distintas dependencias federales
Fue jefe de noticias en el extinto canal 8 Televisión Independiente de México antes de la fusión para constituir Televisa, así como en Canal Once; creador del concepto de Detrás de la Noticia fue jefe de información en esa agencia y director del desaparecido periódico Summa.
También fue director de comunicación social en la Cámara de Diputados –fuente que también cubrió– , vocero de la desaparecida Secretaría de Desarrollo Social, con Josefina Vázquez Mota, y en sus últimos años de vida activa colaboró en la agrupación civil Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.
En su trayectoria, los reporteros lo recuerdan por su audacia y sus golpes periodísticos. Comenzó en el oficio en 1972 en el canal 8. Al periodista Wilbert Torre le contó que lo querían despedir porque, “un tipo que le decían El Gringo me preguntó si era licenciado y si hablaba inglés”.
Entonces le encargaron entrevistar a quien a la sazón era líder de la Cámara de Senadores de Estados Unidos, de visita en México. Si lograba la exclusiva, se quedaba.
“Le pedí a una compañera y a otro cuate, que era un reporterazo, que me acompañaran y me fui al (hotel) María Isabel”. Con el ardid de que ella era de una sociedad civil, obtuvieron el número de habitación del congresista, “y vamos para arriba; abrió la puerta, metí la pata y el micrófono. Yo preguntaba en español y mi cuate traducía en inglés. Me quedé y me volví de los consentidos”.
Reportero de la vieja guardia, Guzmán García le llamaba al María Isabel “el lugar de mis éxitos”. Ahí también, le platicó a Torre, se metió a la habitación de Joan Manuel Serrat, que lo había hecho esperar dos horas para una entrevista: “Subí, toqué y él en calzoncillos”. ‘¡Es una intromisión!’, me dijo”.
Con sus tablas periodísticas viajó con Ricardo Rocha a Acteal, en diciembre de 1997, 10 días antes de la masacre de 45 tzotziles desplazados de la organización Las Abejas.
Los reporteros relatan que, en un momento del reportaje televisivo que desplegaba imágenes de niños hambrientos y descalzos bajo la lluvia, Rocha le preguntó “Negro, tú eres de Chiapas, ¿qué opinas de esto?” A Guzmán, contaron, se le quebró la voz cuando respondió: “Le hemos fallado a nuestros indígenas”.











