Miércoles 4 de febrero de 2026, p. 19
Los ahorros en el pago de intereses de la deuda pública alcanzaron 77 mil 612 millones de pesos el año pasado respecto a lo presupuestado. El tipo de cambio, las colocaciones para amortizar pasivos y el hecho de que es un concepto que se suele sobreestimar, pueden explicar estas economías, explicaron analistas.
Pese a ello, la Secretaría de Hacienda reportó un gasto récord en este concepto. En 2025 se destinaron un billón 310 mil 761.3 millones de pesos sólo a amortizar la deuda pública del país, que también llegó a un nivel sin precedente de 18 billones 769 mil 578 millones de pesos al cierre del año pasado.
De acuerdo con los informes liberados por la dependencia, de tal dimensión es el peso del costo financiero de la deuda, que en 2025 alcanzó un promedio de 3 mil 591 millones de pesos diarios y los 77 mil 612 millones de pesos ahorrados (5.6 por ciento del total) equivalen a más del doble del presupuesto que tuvo el Programa de Vivienda Social el mismo año.
La diferencia respecto al billón 388 mil 373.6 millones de pesos que en un inicio se aprobaron para amortizar la deuda pública del país a lo largo de 2025, responde a una combinación de factores macroeconómicos, financieros y contables.
“No necesariamente implica una sobrestimación deliberada, sino que refleja la naturaleza sensible de este rubro a cambios en tasas de interés, tipo de cambio, inflación y manejo de la deuda”, explicó Janneth Quiroz Zamora, directora de análisis económico, cambiario y bursátil de Grupo Monex.
Marco Oviedo, economista para América Latina en XP Investments, reportó que, desde su experiencia, “es ortodoxo tener una sobrestimación (en este concepto) por ser prudentes”, sobre todo por la incertidumbre de lo que vendrá, pueden subir las tasas o moverse de manera brusca el tipo de cambio. “Lo que no puedes es tener una subestimación, porque luego de dónde recortas”, apuntó.
Desde hace cuatro años, el costo financiero de la deuda pública ha venido escalando, luego del incremento que tuvo la tasa de referencia del Banco de México en junio de 2021 y que reunión a reunión de su junta de gobierno llegó a 11.25 por ciento en marzo de 2023, nivel en el que se mantuvo por un año para luego comenzar a descender.
Los efectos en las finanzas públicas se empezaron a ver casi de inmediato. En 2020 y 2021 se registraron retrocesos en el pago de intereses por la deuda pública, en parte porque las tasas de interés se encontraban relativamente bajas dado el frenón en la economía que dejó la pandemia de coronavirus.
Sin embargo, ya en 2022 –con los primeros efectos del incremento de la tasa de interés en el mercado interno– el costo financiero de la deuda creció 10 por ciento; en 2023 se disparó 21.5 por ciento; al año siguiente avanzó 5.1 por ciento; y en 2025 lo hizo 9.8 por ciento.
Esta escalada de cuatro años ha llevado a que el costo financiero de la deuda de 2025 sea 55 por ciento más alto en términos reales que el registrado en 2021, cuando inició el ciclo de alzas en la tasa del Banco de México.
“El costo financiero se estima con base en los supuestos incluidos en los Criterios Generales de Política Económica, como la tasa de referencia esperada y la curva de rendimientos, tipo de cambio, inflación y perfil de vencimientos. Dado el tamaño del saldo histórico de la deuda, pequeños cambios en estas variables pueden generar diferencias relevantes en el monto final”, explicó Quiroz Zamora.
Desde tasas efectivas más bajas, un peso fuerte que reduce el costo de la deuda externa y una menor inflación que incide en instrumentos de deuda indexados, como los Udibonos, hasta el propio manejo de pasivos que hace todo el tiempo Hacienda, terminan ajustando este concepto, agregó la economista.
Si bien, desde hace un par de años, los ahorros en el costo financiero de la deuda pueden nutrir el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios –el principal “colchón” financiero del país en caso de recesión y que se agotó prácticamente con la pandemia de coronavirus–, este mecanismo no es automático. Sólo se activa cuando hay una mejora neta en el balance público, explicaron los especialistas.











