Artistas cuestionan que espacios destruidos por la violencia se conviertan en obras turísticas
Miércoles 4 de febrero de 2026, p. 3
“En tiempos en los que la violencia parece ser el ingrediente universal de los conflictos, debemos crear una reflexión sobre qué tanto está encarnada en nosotros”, asegura la artista Ximena Alarcón, quien junto con su colega Biddy Trans realizó la obra La des-construcción del mundo, la cual se inauguró ayer en la galería Casa Mérida Contemporary como parte de la Semana del Arte en la Ciudad de México.
En entrevista con La Jornada, la escultora habló acerca de la instalación que busca ser un punto de reflexión sobre la crueldad que habita en las sociedades, donde permanece encarnada y oculta bajo la idea de una “paz cotidiana”:
“Este último año he estudiado mucho sobre la representación del genocidio. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuvo la osadía de decir que se ‘haría una riviera en la zona de Gaza’. Lo primero que me pasó por la mente es ¿cómo se le puede ocurrir construir lo que se le pegue la gana en un territorio tan traumatizado de ese tamaño?”, comentó.
Identidades olvidadas
Junto a su colega, la artista vietnamita-estadunidense Biddy Trans, Alarcón comenzó a elaborar un proyecto para llamar a la reflexión entorno a las identidades que coexisten y que son olvidadas por el paso del tiempo:
“Desgraciadamente lo vemos en la Historia. Ahí están los lugares donde se hicieron campos de concentración, por ejemplo. Aunque sean lugares de homenajes, son sitios olvidados o destruidos. Por otro lado, no nos percatamos de que, además de ser entregados a la violencia, son espacios que están impregnados con las memorias de las víctimas. Y México no es la excepción. Hablamos de los periodos de conquista que parecen lejanos pero la brutalidad sigue vigente”, aseguró.
Para Alarcón, esta visión tomó forma en un diálogo que persiste entre una falsa cotidianidad y la realidad: “Es un montículo de escombros que contienen la memoria y las historias de aquellos que padecieron por culpa de la ambición y el dominio de otros. No podemos negar que tenemos una tendencia colectiva a olvidar todos los traumas que tenemos tanto a nivel individual como en conjunto. Es una escapatoria que no ha servido a la hora de enfrentar a la verdad”.
La obra está conformada por fragmentos de cabellos que asemejan vestigios humanos sepultados. La intención de las artistas es cuestionar los usos que se les da a estos espacios destruidos por la violencia y sus secuelas en la sociedades contemporáneas, vestigios de vidas interrumpidas sobre los cuales son edificadas obras turísticas, emporios y negocios.
“A decir de Biddy, ella trabaja una reflexión sobre el lirio acuático, una especie endémica del amazonas brasileño que fue exportada a otros países, entre ellos México y Vietnam, para ser usada como elemento ornamental, pero causó una grave problemática ambiental porque desplazó a otras plantas de sus hábitats. En ese aspecto nos une también una reflexión sobre la identidad. Ella es vietnamita-estadunidense y yo franco-mexicana. Venimos de países que han sido colonizadores y colonizados. ¿Hacia donde nos lleva el origen?”
Biddy Trans usa una técnica de hilado hecho con el lirio que cruza la obra de Ximena Alarcón. Ambas intervenciones están ambientadas con sonidos de la cotidianidad, los cuales son interrumpidos con estruendos de balazos y gritos, con la finalidad de poner en evidencia la fragilidad de la paz que se vive en el día a día de las sociedades.
“Al final siempre llegamos a la pregunta ‘¿Cómo es que tantas representaciones críticas sobre la brutalidad no han logrado permear en nosotros?’ Vivimos en sociedades en las que nuestras identidades chocan de una manera tan fuerte, creo que somos demasiado tolerantes con la violencia. Pero no creo que sea así, pienso que el arte es una buena forma de entender y mostrar que somos más que eso. Podemos edificar y construir teniendo en mente un futuro justo y equilibrado”, concluyó la escultora.
La des-construcción del mundo permanecerá hasta el domingo en la galería Casa Mérida Contemporary, ubicada en Mérida 94, colonia Roma Norte, alcaldía Cuauhtémoc. Además, el viernes a las 18 horas se realizará un conversatorio en el que participarán las artistas y la curadora Sofía Gabriel.











