¿El único escollo?
egociadores de Rusia y Ucrania, sin la asistencia de Steve Witkoff y Jared Kushner, emisarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y con la mediación de funcionarios estadunidenses de menor rango, volverán a intentar desde mañana domingo en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, avanzar hacia un arreglo político de la guerra que enfrenta a estas dos naciones eslavas durante ya casi cuatro años.
Es poco probable que lo consigan porque el llamado plan de paz de Trump, que han estado negociando Estados Unidos y Ucrania, y que todavía no ha sido entregado al Kremlin, ahora consta de 20 puntos, mientras Rusia sigue insistiendo en que los “entendimientos de Anchorage”, donde su celebró en Alaska la cumbre entre los mandatarios ruso y estadunidense, se basan en 28 puntos “ya acordados” con el republicano y claramente favorables a Moscú.
En este contexto, sorprende que la Casa Blanca –quizás a sugerencia de Witkoff y éste, a su vez, influido por su contraparte ruso, Kiril Dmitriev, su potencial socio en los megaproyectos para cuando termine la guerra y quien hace lo que el dicho popular ruso llama vender la piel del oso antes de cazarlo–, crea que para lograr la paz sólo falta que Kiev retire sus tropas de la parte de Donietsk y Lugansk que Moscú no ha podido ocupar desde 2014.
Este ingenuo enfoque desconoce que la irresuelta “cuestión territorial” no se limita a renunciar o no a un “pedazo de tierra”, sino que el control sobre los territorios que no ha podido ocupar Rusia en Ucrania es clave para la permanencia en el poder de sus respectivos líderes: el ucranio Volodymir Zelensky sostiene que está defendiendo su suelo frente a un invasor; el ruso Vladimir Putin necesita al menos proclamar que “liberó” completos Donietsk y Lugansk para justificar el precio en vidas humanas y devastación que ello costó.
Y quién tira la toalla primero lo sabremos si Ucrania sufre una derrota militar demoledora, que hasta ahora no se perfila, o Rusia cambia de liderazgo al acabarse los recursos para financiar la guerra. Múltiples factores, impredecibles, pueden acelerar uno u otro escenario, mientras continúa esta guerra de desgaste para ambos.
Para el Kremlin, su “operación militar especial” en Ucrania terminará sólo cuando se alcancen todos los objetivos que fijó Putin. Todos, subraya.












