onald Trump es un mentiroso serial con graves desequilibrios mentales, emocionales y sexuales. Pero este patán es sólo el síntoma. Detrás de él están los ultramillionarios tecnofascistas como Musk y Thiel, el consorcio de Wall Street, con JP Morgan a la cabeza y las distintas tropas de asalto digitales como las que dirigen Bannon y Rogan, o las auténticas nuevas SA ( Sturmabteilung) (ahora denominadas ICE) dirigidas por el general Homan (parecido al general Röhm de Hitler). El síndrome es el asalto mundial a los valores de la democracia liberal en todas sus variantes.
Davos. Mark Carney dejó una marca indeleble no sólo en el club de ricos, sino también frente al conflicto expansionista lanzado desde hace más de un año por Trump, perfilando a grandes trazos el contexto y los retos del mundo en el siglo XXI. Reproduzco in extenso dos párrafos de ese histórico discurso:
Permítanme ser directo: estamos en plena ruptura, no en plena transición. Durante las dos últimas décadas, una serie de crisis –financiera, sanitaria, energética y geopolítica– ha puesto de manifiesto los riesgos de una integración mundial extrema. Más recientemente, las grandes potencias han comenzado a utilizar la integración económica como medio de presión. Los aranceles como palanca. La infraestructura financiera como medio de coacción. Las cadenas de suministro como vulnerabilidades que explotar. Nuestra nueva estrategia se basa en lo que Alexander Stubb ha denominado realismo basado en valores es decir, nuestro objetivo es combinar principios y pragmatismo. Nos mantenemos fieles a nuestros principios en lo que respecta a nuestros valores fundamentales. Somos pragmáticos porque reconocemos que los avances suelen ser graduales.
La nueva era. En una entrevista realizada por Claudi Pérez al gran pensador búlgaro Ivan Krastev ( El País, 1º de noviembre 2025) señala que Europa está comprando tiempo. El mundo para el que estaba preparada ha desaparecido: el epicentro se decanta al Indo-Pacífico por razones demográficas y económicas, y hay una pujanza del poder duro para el que está mal equipada. Europa apostó equivocadamente hace 20 años: el poder blando y los valores liberales retroceden ante una geopolítica durísima. Somos los vegetarianos invitados a una cena de caníbales, remata Krastev.En esa misma entrevista se refiere al momento actual como una era más posliberal que posdemocrática. La democracia sigue ahí, aunque su versión moderna es básicamente el Gobierno de la mayoría. Las elecciones no van a desaparecer, lo que desaparece son las restricciones al poder ejecutivo. No hay contrapesos.
Movilizaciones. En una entrevista en la revista Le Grand Continent (21 de enero de 2026) a Anton Jäger profesor de Historia de las ideas políticas y Teoría política en la Universidad de Oxford y autor del libro Hyperpolitics: Extreme Politicization without Political Consequences, que Verso Books lanzará el próximo 10 de febrero, responde a una pregunta sobre cómo entender la ruptura:
Esto contrasta claramente con las dé- cadas de 1990 y 2000, dominadas por el paradigma de la “postpolítica”. En aquella época, tanto en la teoría política como en la ciencia política dominante, la gran preocupación era la desmovilización y la despolitización: la disminución de la participación electoral, el desinterés por la vida política y el retraimiento cívico.
Este diagnóstico ya no es válido hoy en día…manifestaciones, votaciones, pero también fenómenos más extremos. Incluso se observa un recrudecimiento de la violencia política, incluidos los intentos de asesinato. En Estados Unidos, las manifestaciones de 2020 se encuentran entre las más importantes de toda la historia del país.
Pero son movilizaciones que no generan instituciones y de pronto se desinflan.
El apremio. Para mí este es el núcleo de la discusión estratégica hoy en día: ¿cómo enfrentar a los pandilleros de barrio como Trump con el propósito de socavar las bases oligárquicas de su poder?












