Organización política y solidaria
ermina enero, por fin, y con él un mes de temblores y embestidas contra la humanidad. No son nuevas, es cierto, pero nadie puede negar el recrudecimiento de acciones que desde los poderes le niegan la vida a quienes de por sí existen de milagro. Una ola neofascista recorre el planeta, pero también, y no es optimismo voluntarista, hay calles que no sólo se llenan de rabia, sino de organización política y solidaria.
En México, por ejemplo, la campaña “Un rumor se levanta” llena las redes de quienes tejen en subterráneo y luchan contra el cinismo que conduce a la inmovilidad bajo el argumento de que el monstruo es tan grande que no hay nada que hacer.
Pero sentarse, o acoplarse, no es opción para las colectividades que se darán cita el 7 de febrero en la Plaza Palestina Libre, antes Hemiciclo a Juárez, en la Alameda Central de la Ciudad de México. “Un rumor se levanta”. Se dice por ahí que suena algo que no sólo une en la protesta, sino en la batalla contra la orfandad que quieren imponernos.
El “no estamos solos” convoca lo mismo a quienes rechazan la intervención estadunidense en Venezuela; denuncian el genocidio en Gaza; insisten en que Groenlandia no está en venta; se solidarizan con el asfixiado pueblo cubano y, por supuesto, quienes denuncian las atrocidades del ICE en Estados Unidos y se adhieren a las protestas en Mineápolis, actual capital de la insurrección del pueblo estadunidense que ha dado lecciones de humanidad al mundo entero, aunque la factura sigue siendo la represión abierta y el asesinato, hasta el momento, de Renee Good y Alex Pretti, los dos estadunidenses asesinados a tiros por los agentes federales.
“Un rumor se levanta, ya”, y une en México a quienes defienden el agua contra el acaparamiento y contra las obras del Mundial del despojo, a quienes luchan contra la gentrificación y los desalojos, a las familias buscadoras de los más de 130 mil personas desaparecidas en el país. “Un rumor se levanta” contra los ataques a las comunidades zapatistas y contra el asesinato y criminalización de defensores del territorio, contra la violencia feminicida y también contra el asesinato de periodistas.
Por ellas y ellos. Por nosotras. No hay que quedarse en casa.












