Cada miércoles quedan atrapados por puestos y autos estacionados en doble fila casi todo el día, denuncian
Jueves 29 de enero de 2026, p. 29
Durante casi medio siglo, el tianguis El Salado ha impactado el perímetro de la calzada Ignacio Zaragoza y la avenida Texcoco, donde vecinos de las unidades habitacionales Solidaridad El Salado, Ermita Zaragoza, La Colmena, Concordia Zaragoza y Fuentes de Zaragoza quedan atrapados cada miércoles entre puestos que se multiplican año con año, autos estacionados en doble fila desde la madrugada y montones de basura que se acumulan al día siguiente sobre las calles, lo cual tapa las coladeras.
El mercado sobre ruedas “genera muchísimos problemas: primero, porque no se puede transitar; segundo, porque tapan vialidades y a veces no se puede ni salir por las calles”, reprocharon habitantes inconformes por la falta de un ordenamiento del comercio. Además, la zona es catalogada como un punto rojo por los constantes hechos delictivos, donde se consiguen todo tipo de artículos, incluidas autopartes y bebidas alcohólicas vendidas de forma clandestina.
Apenas se asoma el sol y los autos que descienden del puente Amador Salado, rumbo a la calle Octavio Paz, se topan con camionetas cargadas de mercancía. “El puente vehicular lo agarran de estacionamiento, toda esa parte, y entre la calzada Zaragoza y la avenida Texcoco, que es menos de un kilómetro, a veces (los conductores) se quedan hasta 40 minutos”. Esta situación vuelve críticas las horas pico y complica el paso de ambulancias y patrullas, relató don Jorge.
Obstáculo en emergencias
El vecino recordó que la explosión en el puente de La Concordia ocurrida un miércoles de septiembre pasado evidenció el problema, pues debido a la obstrucción del tianguis las ambulancias no lograban ingresar al Centro de Salud comunitario que se ubica en la unidad habitacional Ermita Zaragoza porque “no había entradas; fue una cosa terrible”.
Caminar entre los andadores también es una travesía, pues cada puesto ocupa entre tres y hasta 10 metros de extensión. Una vez instalados, al grito de “bueno, bonito y barato” y “pregunte, jefe”, se ofrece ropa de paca a bajo costo, amontonada sobre tarimas de madera, calzado, artículos de limpieza, herramientas e incluso muebles. También hay espacios dedicados a la venta de autopartes donde –como dicen los propios pobladores– “puedes comprar un carro en pedazos”.
Aunque recientemente hubo un diálogo con la alcaldía para exponer la problemática, “todo lo manejan los líderes de comerciantes”, quienes han propiciado la venta de bebidas alcohólicas “en domicilios disfrazadas de locales de comida”, señaló la señora María, habitante de La Colmena. Al caer la tarde, aunque los puestos se retiran, la basura permanece y termina en las coladeras, donde “se vuelve un tapón” y provoca la saturación del drenaje.












