ualquiera que visite los Uffizzi seguramente se sorprenderá por la diferencia entre dos pinturas de Botticelli: Primavera y La calumnia de Apeles.
La primera es radiante. De una belleza celestial, Primavera casi flota en el aire, con los pies apenas rozando el césped de un frondoso bosque en flor, en el que bailan las Tres Gracias. En cambio, la segunda es terrible: la Envidia, acompañada por el Fraude y la Malicia, envueltas en sombrías vestiduras, aprueban la Calumnia, que, agarrando los cabellos de la víctima, arrastra por el suelo a Apeles semidesnudo, mientras la Ignorancia y la Sospecha susurran palabras venenosas al oído del rey. A distancia de ese conjunto maléfico, solitaria, apuntando hacia la justicia celestial, se encuentra la Verdad, desnuda, porque no tiene nada que ocultar.
A nosotros, brasileños y brasileñas, portu-guesas y portugueses, que durante años vivi-mos bajo dictaduras en las que el pensamiento era un delito, en las que amigos y amigas, compañeros y compañeras, en la lucha por la libertad, la justicia y la felicidad de nuestros pueblos,eran arrastrados en secreto a prisiones y calabozos, sufriendo torturas físicas y síquicas y asesinatos, dejando dolores y marcas indelebles en los supervivientes, el cuadro de Botticelli expone lo inaceptable y lo innombrable.
Sin embargo, creo que no hay imagen más pertinente y adecuada para describir lo que las calumniadoras, con fraude, malicia y envidia, perpetraron contra Boaventura de Sousa Santos, cuya biografía política revela su actuación en las luchas democráticas de Portugal, África, Brasil y otros países de América Latina, así como su decidida presencia en el Foro Social Mundial, y cuya biografía académica está tejida con los hilos de su pensamiento innovador y su labor formadora de nuevas generaciones de profesores e investigadores en Portugal, Brasil, África y otras partes del mundo. Prueba de ello es la creación, en la Universidad de Coímbra, del Centro de Estudios Sociales y de la Revista Crítica de Ciências Sociais.
Una de las características más destacadas que definen la obra y la persona de Boaventura de Sousa Santos es la articulación entre la reflexión teórica y la intervención práctica, introduciendo conceptos innovadores e instigantes, en los que el trabajo del pensamiento es el primer momento de una acción cuyos efectos se despliegan en la invención de nuevas prácticas sociales, políticas, jurídicas, científicas y universitarias. En resumen, en Boaventura, el trabajo del pensamiento es el primer momento de una acción cuyos efectos se despliegan en la invención de nuevas prácticas sociales, políticas, jurídicas, científicas y universitarias.
Para que las calumnias sean vistas como loque son –es decir, calumnias–, es necesario destacar y poner de manifiesto la fuerza teó-rica del trabajo de Boaventura, que no podríatener otra fuente que la agudeza de sus refle-xiones, lo que le llevó a formular un concepto inédito en las ciencias sociales y en la filosofía, el del conocimiento-emancipación, orientado a la crítica de lo que él denominó razón indolente, a partir del análisis de la crisis de la modernidad con el fracaso teórico y práctico para armonizar la oposición entre regulación y emancipación, constitutivas del proyecto moderno. Para ello, Boaventura propone algo inédito: un nuevo paradigma como proceso deenfrentamiento y superación de la crisis de la modernidad, la ecología de los saberes, capaz de destruir los supuestos con los que la modernidad opuso la ignorancia y el saber como paradigma legitimador de exclusiones culturales superpuestas a formas de explotación económica, dominación ideológica y exclusión social y política. Los conceptos de conocimiento-emancipación y ecología del saber están intrínsecamente articulados, en la medida en que expresan el núcleo epistemológico de las ciencias y la filosofía como trabajo que interroga la experiencia para convertirla en experiencia comprendida, pasando del hecho al concepto, del dato al sentido.
Precisamente porque aborda el saber desde la perspectiva del conocimiento emancipador y de una epistemología de la emancipación, tomando como determinante decisiva del saber su dimensión ético-política, la ecología de los saberes lleva a Boaventura de Sousa Santos a rechazar la ideología del multiculturalismo. Esta presupone la existencia de una cultura dominante que acepta, tolera o reconoce la existencia de otras culturas en el espacio cultural donde se impone. Contra el multiculturalismo, Boaventura de Sousa Santos propone la interculturalidad, que presupone la pluralidad cultural equitativa, el reconocimiento recíproco y el enriquecimiento mutuo entre las diversas culturas que comparten un determinado campo de interacción.
En un mundo actualmente pobre en pensamiento, acomodado a la razón indolente, es necesario hacer valer el trabajo creador del pensamiento. Sin embargo, hay una segunda razón para elegir el camino así trazado. En efecto, el trabajo crítico de Boaventura de Sousa nunca se realiza sin la elaboración de contrapropuestas teóricas y prácticas, ya que, para él, es precioso reinventar la racionalidad, reinventar la sociedad, reinventar la política, reinventar la democracia, reinventar la cultura, reinventar la universidad. Por eso, su obra busca recrear una teoría crítica cuyo sentido se encuentra en la práctica de la emancipación, es decir, su obra se lee en la expresión acuñada por él: “conocimiento prudente para una vida decente”. Por eso, en su obra no es po-sible separar la teoría de la práctica. Su pensamiento es una acción y sus acciones son pensamientos concretados en las prácticas de los sujetos sociales, políticos e históricos.
Resulta ridícula la suposición de que un pen-sador de tal envergadura necesite plagiar a susalumnas. Es igualmente malévolo imaginar que el defensor de una vida decente pretendiera aprovecharse de una supuesta ingenuidad de ellas para acosarlas sexualmente, pues no debemos olvidar que, como becarias del Centro de Estudios Sociales, las calumniadoras disfrutaron de una tradición académica de buenas condiciones de vida y de trabajo mediante procedimientos académicos de remuneración de becas de investigación, y no a través de favores sexuales. No sólo eso. Al atribuirle falsamente una vida indecente, las calumniadoras hieren los ideales de los movimientos feministas, ya que no es libertario valerse de la mentira como arma de liberación.
La calumnia pretende no solo desacreditar a la persona de Boaventura de Sousa Santos, sino también su decisiva contribución intelectual como pensador capaz de elaborar conceptos innovadores, que dan sentido a nuestro presente y al rumbo de nuestro futuro. No dejaremos que ganen.
Como colega de Boaventura, expreso no sólo mi indignación por la malicia perpetrada contra él y contra el Centro de Estudios Sociales, sino también mi admiración y mi respeto por su trabajo como pensador. Como mujer, siempre he reconocido su actitud generosa, elegante, amable y cortés en sus gestos y palabras. Como amiga, el cariño ha sido la marca de nuestra larga y feliz amistad.
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* Profesora de filosofía de la Universidad de São Paulo












