El bailarín de EU hace una residencia en la UNAM // Ofrecerá talleres y hará puestas en escena
Martes 27 de enero de 2026, p. 5
El coreógrafo Scotty Hardwig está convencido de que “la danza es uno de los mensajes universales del amor”. El bailarín estadunidense está de visita en México para realizar una residencia en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde llevará a cabo puestas en escena, talleres y conferencias que unen danza y neurociencia.
En entrevista con La Jornada, el también catedrático en la Universidad de Virginia Tech aseguró que conocer ambas disciplinas potencializa la capacidad de los bailarines porque “la danza es entablar un diálogo entre espíritu, mente y cuerpo.
“Es muy curioso, porque soy profesor en Virginia Tech, universidad enfocada en la ciencia. Ahí aplicamos conocimientos para nuestros talleres coreográficos y mezclamos perspectivas artísticas y científicas, en específico con neurociencia y biomecánica. Son conocimientos esenciales para ampliar el espectro de las artes”, declaró.
Scotty Hardwig trabaja en la puesta en escena Slivers, que realiza con DAJU Compañía Juvenil de Danza Contemporánea de la UNAM, la cual se estrenará el sábado; además, imparte talleres de entrenamiento neuroadaptativo desde ayer y hasta miércoles.
También participará en una conferencia performática sobre neurociencia y danza, y el primero de febrero se proyectará su serie de videos Land Dances (La tierra baila). Culminará su estadía el día 6 de ese mes con la charla Nosotrxs podríamos ser castores: Metáforas ecológicas para una cultura regenerativa, que ofrecerá como parte del encuentro Epicentro.
“Mi trabajo funciona como un entrenamiento de movimientos. En Slivers trabajamos con un lenguaje similar al del deporte; experimentamos con la finalidad de crear un nuevo lenguaje de técnicas para la danza contemporánea a través de un ejercicio en redes sociales: pido a los bailarines que busquen frases para que hagamos un poema, luego transformamos esas palabras en movimientos. Así modificamos la tecnología para propósitos artísticos y controlamos el entorno digital con fines culturales”, explicó.
Sobre su trabajo en la cátedra Gloria Contreras, Scotty Hardwig dijo que se encuentra interesado en aprovechar las variadas disciplinas de sus alumnos para crear una nueva forma de aprender cómo funciona la danza.
“En Virginia Tech trabajo más con estudiantes de varias disciplinas que con bailarines. Hay desde ingenieros aeroespaciales hasta especialistas en poesía y teatro; esto enriquece las aristas de nuestra disciplina. El entrenamiento neuroadaptivo consta de actividades lúdicas relacionadas con el movimiento para entender cómo funcionan tanto el cerebro como los músculos; así aprendemos sobre la neuroplasticidad y la memoria”, explicó.
Comentó que durante gran parte del siglo XXI estuvo vigente esta visión de que todo el conocimiento se dispersa en campos de estudio; sin embargo, hoy “vemos que todo está conectado. En mi experiencia, los científicos aprenden en el aula, pero también pueden hacer mucho con el cuerpo. La ciencia y las artes son lenguajes similares que buscan descifrar la naturaleza”.
Una nueva ética dancística
Para Hardwig resulta esencial reflexionar sobre la ética en la danza. “La sustentabilidad es clave. En Epicentro hablaremos de cómo financiar los proyectos y del cuidado físico. Tal vez no parezca, pero son temas conectados con lo ético. Será muy útil para quienes son maestros, porque la dureza nos ha llevado a la falta de empatía. Tenemos que mantener un balance entre salud mental, física y emocional.
“El arte puede ser un gran regenerador social y eso es ser sustentable. En la charla que tendré en ese festival me voy a enfocar en temas de sensibilidad y conceptos ecológicos, filosóficos y prácticos con el fin de aprender a apoyar y construir proyectos artísticos que permitan dialogar para generar espacios de riqueza cultural”, refirió.
Scotty Hardwig afirma que este es un momento en el que se puede reflexionar para erradicar las dañinas prácticas históricas que prevalecen en disciplinas como el ballet:
“Hay que respetar la forma de moverse del cuerpo, ya que cada quien tiene su propia forma de hacerlo. Lo vemos en disciplinas como el ballet, donde hay algunos ideales estéticos dolorosos, pero en realidad eso tiene muy poco que ver con la anatomía del ser humano.
“Se están creando técnicas que permiten a los bailarines moverse sin lesionarse; esto nos ayuda a concretar la idea de que la danza es uno de los lenguajes del amor, y para ello hay que conocernos, en cuerpo, mente y alma”, concluyó.












