Martes 27 de enero de 2026, p. 4
En 1961, el escritor estadunidense Ernest Hemingway dedicó una copia de El viejo y el mar a una enfermera que lo había atendido. El ejemplar fue entregado el pasado viernes al Museo del Premio Nobel, en Estocolmo, Suecia. Durante más de seis décadas, las Hermanas de San Francisco de Rochester, en Minesota, custodiaron el volumen, donde se leen las que se consideran unas de las últimas palabras del autor: “A la Hermana Inmaculada: este libro. Esperando escribir otro tan bueno para ella cuando mi suerte de escritor vuelva a ser buena. Y así será”. El Museo del Premio Nobel, situado en el histórico edificio de la Bolsa en Gamla Stan, ensalza el legado de más de 900 mentes creativas desde 1901 mediante objetos personales, documentos y proyecciones, y destaca la exhibición de logros científicos y literarios, como la dedicatoria de Hemingway en El viejo y el mar.











