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¿Anexión o “diferentes puntos de vista”? // Carney-Trump: ¿“choque de discursos”? // México: todos los huevos en una canasta

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▲ El presidente estadunidense, Donald Trump, y el primer ministro canadiense, Mark Carney, protagonizaron otro episodio de desencuentro en Davos.Foto Afp y Ap
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o es una cuestión semántica ni se puede sostener que la permanente amenaza de una potencia de anexar a otro país se limita a una mera diferencia de “puntos de vista” o a un “choque de discursos”, porque en realidad se trata de un robo descarado y de la violación del derecho internacional. Y si algo ha demostrado el enloquecido jefe del cártel de la Casa Blanca es la agresión constante contra la comunidad de naciones (salvo Israel, desde luego, con el genocida Benjamin Netanyahu a la cabeza) y parece que nadie se anima a ponerle un hasta aquí.

Hasta ahora, el posicionamiento del primer ministro canadiense, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial ha sido la única denuncia sobre el imperial proceder de ( fuck) Trump, especialmente sobre su adicción de apropiarse ilegalmente de terceras naciones, Canadá misma entre ellas, en nombre, según dice, de la “seguridad nacional” de Estados Unidos. Y la advertencia de aquel dirigente es nítida: “si no estamos en la mesa, estamos en el menú”, e históricamente los países del Tercer Mundo siempre aparecen en la “carta de alimentos” a consumir.

Bueno, lo anterior viene a colación, porque ayer la presidenta Sheinbaum fue consultada sobre las citadas declaraciones de Mark Carney –abiertamente antianexionista– y la irracional reacción del demente color naranja (“Canadá existe gracias a Estados Unidos”), y su comentario al respecto de plano no fue el más acertado: “no lo llamaría ‘choque de discursos’, sino que sencillamente son distintos puntos de vista frente a lo que está ocurriendo a nivel internacional. No he hablado recientemente con el primer ministro (canadiense), nos hemos buscado y vamos a tratar de tener una conversación; y, por supuesto, con el presidente Trump, para todas las negociaciones que tienen que ver” con el T-MEC.

Se entiende la necesidad de ser cautelosa y manejar con pinzas y pulso de cirujano la delicada relación bilateral con el energúmeno de la Casa Blanca, pero hay hechos que no se pueden soslayar, como en el caso de ( fuck) Trump y su permanente amenaza de convertir a Canadá en el estado número 51 (el 52 sería Groenlandia), como tampoco es aceptable la machacona “advertencia” de invadir territorio mexicano, en su afanosa actitud expansionista, con el pretexto, según dice, de “combatir a los cárteles de la droga”.

Entonces, que por sus pistolas un perturbado como ( fuck) Trump país pretenda anexionar a otro para incorporarlo a su propia geografía no es precisamente una “diferencia de puntos de vista” y menos un “choque de discursos”, sino la respuesta, así sea retórica, de una nación agredida en contra del agresor y la denuncia pública de la sistemática violación del derecho internacional.

Cierto: la relación trilateral en el marco del T-MEC está “afianzada” con alfileres y no por falta de voluntad de México y Canadá, sino por el creciente grado extorsivo de quien despacha en Mar-a-Lago y, de vez en vez, en la Oficina Oval. La nación de la hoja de arce comenzó a mover fichas (su acercamiento a la República Popular China da cuenta de ello), pero México se aferra a dicho tratado: todos los huevos en la misma canasta, algo que, dada la enloquecida dinámica impuesta por ( fuck) Trump, no parece ser lo más indicado.

Apenas la víspera, la mandataria mexicana anunció la ampliación de mecanismos comerciales con Europa, América Latina y Asia, aunque, dijo, “creemos que el T-MEC se va a conservar; a lo mejor hay algunos cambios, pero finalmente se va a conservar, porque es de beneficio mutuo. Evidentemente, tenemos y buscamos relación con otras regiones del mundo”. Sin embargo, todo apunta a que el gobierno mexicano se ha tardado, porque de tiempo atrás debió abrir esos canales. Pero ha quedado atrapado en un solo mecanismo.

De hecho, ayer la presidenta Sheinbaum insistió en que “vamos a trabajar para que (el T-MEC) no se rompa y creemos que es conveniente para los tres países mantener el acuerdo comercial. La próxima semana, el secretario Ebrard (quien advierte que “Estados Unidos está en un viraje estratégico mayor, en el que se reorganiza a partir de un nacionalismo económico conservador”) va a Washington a seguir trabajando sobre los temas comerciales” y a la par reveló que “en este momento está un equipo de trabajo para darle seguimiento al Entendimiento de Seguridad, coordinado por la Secretaría de Relaciones Exteriores, aunque hay un grupo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y de la FGR”.

Las rebanadas del pastel

¡¡¡Estos son hechos…!!! Hoy vence el plazo legal para que la llorona del Ajusco pague los impuestos que debe. ¿Fin del culebrón?

X: @cafevega