Viernes 23 de enero de 2026, p. 13
El llamado superpeso volvió a hacerse notar ayer y por segunda jornada consecutiva cotizó por debajo de 17.50 unidades por dólar. Los claroscuros que surgen a raíz de la fortaleza momentánea de la divisa mexicana serán temporales, afirmaron especialistas del sector financiero consultados por este medio.
De acuerdo con los expertos, conforme avancen los meses y la narrativa sobre la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) vuelva a ser el centro de atención para los mercados locales, el peso respecto al dólar cotizará en sus niveles normales.
Por el lado negativo, comentan, los efectos se comenzaron a sentir desde el último trimestre del año pasado y ahora se hacen más visibles, puesto que las empresas exportadoras obtienen menos beneficios, los hogares receptores de remesas perciben menos dinero al cambiar sus dólares, e incluso el turismo puede verse comprometido por la pérdida del poder adquisitivo para los viajeros internacionales.
No obstante, señalan los economistas, las buenas noticias también se hacen presentes, pues el superpeso beneficia a los consumidores que en el día a día suelen comprar productos de importación ya que sus precios tienden a bajar, un hecho que, incluso, da un respiro a la inflación.
“Esperamos todavía cierta depreciación del peso en lo que queda del año, sobre todo en la medida que empiecen más las pláticas de la revisión del T-MEC”, dijo en entrevista Paulina Anciola, subdirectora de estudios económicos de Banamex.
¿Qué ocurre actualmente?
La economista de Banamex explicó que el superpeso tiene efectos mixtos en la economía y aunque popularmente se considera positivo, no lo es para todos los sectores.
Precisó que la apreciación del peso “encarece los bienes exportados, lo que reduce su competitividad” y aunque el año pasado las exportaciones crecieron mucho debido a un arancel relativo favorable, se espera que este año pierdan impulso. Al mismo tiempo, planteó, las empresas del sector ven afectados sus márgenes de ganancia.
Del lado de las remesas, consideradas como un componente importante para el consumo, el impacto proviene del hecho de que las familias reciben los mismos dólares, pero al convertirse son menos pesos.
James Salazar, subdirector de análisis económico de Kapital Grupo Financiero, añadió que otro efecto negativo puede venir para el turismo, ya que a los viajeros internacionales su moneda les alcanza para menos y eso puede incidir si eligen a México como destino o no.
“Se pueden desincentivar los viajes o provocar menores intenciones de viajar a países como México ante la fortaleza de la moneda mexicana, los turistas pudieran preferir irse a algún destino más económico.”
El lado positivo
Salazar, de Kapital Bank, refirió que con el fenómeno actual, a los importadores les resulta más barato comprar bienes del exterior, lo que aplica tanto a empresas como a consumidores.
Incluso, apuntó, el superpeso beneficia a quienes han emitido deuda en dólares o moneda extranjera, pues un peso fuerte disminuye coyunturalmente el costo financiero de los pasivos y “esto incluye a agentes económicos como el gobierno federal, empresas y particulares”.
Sobre los costos de importación, Anciola, de Banamex, agregó que la apreciación de la moneda local beneficia a la inflación “ya que las mercancías importadas cuestan menos… Hay menores presiones para las empresas que quieren comprar equipo importado”.











