La obra se estrena mañana en El Albergue del Arte // Llegará a la Universidad Chapingo y a la Torre II de Humanidades de la UNAM, al CCE y al Instituto Goethe
Viernes 23 de enero de 2026, p. 3
El cuerpo dice lo que el discurso público suele ocultar. En República del excremento la escena se puebla de restos, de voces marcadas por el cansancio y de gestos mínimos que insisten en mantenerse de pie.
El punto de partida es deliberadamente incómodo: aquello que el sistema expulsa, degrada o vuelve invisible. Desde ahí, la compañía La Perra Alegría articula una investigación en la que la migración forzada, la precariedad cotidiana y la violencia de género aparecen como huellas persistentes en la palabra y la experiencia compartida.
La obra tendrá funciones a partir de mañana en El Albergue del Arte, en Coyoacán, y continuará su recorrido por espacios culturales y universitarios de la Ciudad de México y el estado de México, con la intención de propiciar encuentros con públicos diversos y poner a prueba la escucha en contextos distintos.
Con dirección de Samanta Elena Pizarro Aliste (Talca, Chile, 1985), quien también forma parte del elenco, el montaje parte del poemario homónimo de la escritora salvadoreña Miroslava Rosales.
“El tránsito del texto poético hacia el lenguaje teatral implicó una transformación profunda de su estructura. Fue necesario buscar los conflictos que estaban dentro de los poemas y llevarlos a situaciones concretas de la vida de los personajes. El resultado dialoga con el libro desde la acción, el cuerpo y la música en vivo”, explicó Pizarro en entrevista con La Jornada.
El Albergue del Arte es sede de Tadeco Teatro, agrupación fundada en 1982. Para Margarita Hernández Navarro (Ciudad de México, 1979), integrante de su consejo directivo, el espacio es una práctica sostenida de encuentro.
“Lo hacemos pese a que no haya recursos. El pretexto es encontrarnos”, afirmó. “Recibir este trabajo reafirma una manera de hacer teatro que se sostiene más allá de fronteras geográficas, económicas o estéticas”.
Participan Omar Guadarrama (México), quien comparte la dramaturgia; Adam Arhelger (Alemania), acordeonista con formación en salud pública que construye la música en vivo como una extensión del relato, y la propia Pizarro Aliste.
El empleo de español, alemán, inglés y náhuatl forma parte del discurso y subraya cómo cada lengua porta una forma específica de mirar y habitar el mundo.
El trabajo con lo abyecto evita el impacto fácil. Pizarro Aliste señaló que la búsqueda se centró en las acciones cotidianas como gestos políticos. “Ahí encontramos la belleza: en conservar la dignidad, la alegría, la esperanza. Esa resistencia mínima organiza la composición y se opone a la lógica de la degradación”.
Para Hernández Navarro, el lazo con esta creación es directo. Tadeco Teatro reúne desde hace décadas a creadores migrantes de distintas latitudes. Fundado por Juan Manuel Martínez, el grupo se ha sostenido en un trabajo colectivo que hoy comparte con Gustavo Ávila.
“Siempre somos compañeros migrantes. Sostener estos procesos implica ofrecer un lugar donde nadie esté solo y donde la creación se mantenga de manera colectiva. En ese gesto, la alegría ocupa un sitio central como postura política frente a contextos adversos.”
Cada presentación concluirá con un conversatorio virtual con Miroslava Rosales, cuya presencia ha sido decisiva durante todo el proceso. Pizarro Aliste destacó la profundidad que aporta su experiencia de trabajo con mujeres migrantes y privadas de la libertad en El Salvador. “Su mirada amplía la reflexión y da otro peso a lo que sucede”.
La circulación por teatros, centros culturales y espacios académicos también forma parte de la investigación.
En esos ámbitos, puntualizó la directora, la escucha “se orienta hacia la reflexión colectiva con estudiantes y especialistas en temas de migración forzada”.
En ese contexto se desarrollan los diálogos con la profesora Luz María Hermoso Santa María, en la Universidad Autónoma Chapingo, y con el profesor Aarón Díaz Mendiburo, en el Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Hernández Navarro añadió que llevar el teatro a aulas, explanadas o espacios no convencionales implica desmontar la idea de privilegio escénico. “No es que vayamos a enseñar: terminamos aprendiendo de esas miradas”.
Ambas creadoras teatrales coinciden en que “pensar otras formas de comunidad desde el abrazo, el amor y la alegría, y generar estrategias creativas de supervivencia y apoyo mutuo resulta hoy una necesidad urgente”.
República del excremento tendrá funciones mañana a las 19:30 horas y el domingo a las 17 horas en El Albergue del Arte (Alberto Zamora 32, colonia Coyoacán, Ciudad de México) y el 27 de enero a las 19 horas en la preparatoria Agrícola de la Universidad Autónoma Chapingo (22 de febrero, Chapingo, estado de México).
Las presentaciones continuarán el 29 de este mes a las 19 horas en el Centro Cultural de España (CCE) en México (República de Guatemala 18, colonia Centro); el 30 a la misma hora en el Instituto Goethe (Tonalá 43, colonia Roma Norte), y el 5 de febrero, con horario por confirmar, en el Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM (Torre II de Humanidades, Ciudad Universitaria). La entrada será gratuita.











