Miércoles 21 de enero de 2026, p. 24
Madrid. El sistema ferroviario español sufrió ayer dos nuevos descarrilamientos, ahora en la red de trenes de corta distancia de Cataluña, uno provocó la muerte del maquinista y 15 personas heridas.
Los siniestros se registraron tan sólo dos días después del accidente del tren de alta velocidad en Adamuz, en la provincia de Córdoba, donde chocaron frontalmente dos convoyes que viajaban a más de 200 kilómetros por hora, con un saldo provisional de 42 fallecidos y 37 heridos de gravedad.
Desde hace unos años se han registrado numerosos fallos en el servicio por el mal estado de las vías y los trenes o por los habituales y prolongados retrasos.
En medio de la crisis, una de las más graves de los últimos años, se registraron los dos accidentes. El primero fue en una localidad de Gélida, en la provincia de Barcelona, donde la caída de un muro de contención provocó la salida de la vía del tren y dejó al menos un muerto –el maquinista– y 15 heridos leves.
El segundo accidente fue en el pueblo de Blanes, muy cerca del otro siniestro, donde unas piedras habrían provocado la salida de la vía del tren. Ambos casos son investigados por las autoridades.
Dudas sobre el estado de la infraestructura
Los responsables de la paraestatal Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) anunciaron la limitación de la velocidad a 160 kilómetros por hora en el trayecto entre Madrid y Barcelona, en una franja de extensión de más de 150 kilómetros.
Esta medida ha hecho aumentar aún más las dudas sobre el estado de la infraestructura, por lo que se decidió revisar todos los protocolos de seguridad y recuperar las advertencias que han realizado los propios maquinistas, que denunciaron las vibraciones intensas en esas zonas, hasta el punto de que las llamadas de alarma fueron llevadas al Congreso.
El ministro de Transportes, el socialista Óscar Puente, insistió en que “hablar de las causas del accidente en este momento es pura especulación. Ningún técnico en este momento se aventura a dar una hipótesis sólida sobre el origen del siniestro”.












