Miércoles 21 de enero de 2026, p. 28
A pesar de que en los mercados públicos está expresamente prohibida la venta de animales vivos, cada fin de semana opera de manera abierta e irregular el llamado tianguis del perro sobre la calle Río Frío, en la colonia Magdalena Mixiuhca, alcaldía Venustiano Carranza, donde se comercializan todo tipo de especies sin ningún control sanitario, legal o administrativo.
En el lugar se expenden especies animales que van desde roedores exóticos, como la rata egipcia, hasta perros de diversas razas, en una práctica que contraviene la normatividad vigente en materia de protección animal, comercio y mercados públicos, ante la aparente omisión o tolerancia de las autoridades de la alcaldía.
Los precios de venta oscilan entre 4 mil y 20 mil pesos, dependiendo de la raza y la supuesta documentación que los vendedores entregan a los compradores para acreditar el pedigrí de los animales, sin que exista verificación oficial sobre la autenticidad de dichos documentos, lo que podría configurar faltas administrativas y posibles delitos relacionados con el comercio ilegal de animales.
También son ofrecidas aves de diferentes especies, entre las que más llamaba la atención estaba un pequeño halcón peregrino atado de una pata con una cuerda para mantenerlo quieto sobre una jaula. En cada intento que hacía por volar quedaba colgado de cabeza hasta que el comerciante lo auxiliaba para ponerlo una vez más de pie.
El precio de venta para los interesados empezaba en 800 pesos, el cual iba bajando para convencer a los indecisos en 600 pesos o la pregunta “¿cuánto ofreces?”
Otro de los animales que más miradas atrapaba era un minipig, pequeño cerdo de tres meses que se vendía en 4 mil pesos. El animal no pertenecía a los locatarios, pero se comercializaba justo en la entrada del mercado de peces Mixiuhca.
Regulación de albergues
Por otra parte, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, señaló que la regulación de los albergues para animales deberá establecer puntos como la creación de un padrón de establecimientos, así como mecanismos para la supervisión y verificación de las condiciones en las que operan.
Explicó que se debe garantizar que dichos espacios cumplan con lo que establece la Ley de Bienestar Animal en lo que respecta a la nutrición adecuada, ambiente óptimo, cuidado de la salud, espacio suficiente y estado mental. Además, definir qué zonas son aptas para el funcionamiento del albergue y emprender acciones de apoyo por parte del gobierno. No obstante, dijo, será el Congreso de la Ciudad el encargado de realizar la iniciativa correspondiente por medio de una consulta amplia con activistas, personal de albergues y la sociedad en general.












