Lunes 19 de enero de 2026, p. 14
En el tercer año de su aplicación, el modelo educativo de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) sigue siendo un desafío para los docentes, pues “les ha costado dejar atrás prácticas de trabajo directivas y verticales para romper con el paradigma de que los programas de estudio eran inamovibles”, así como colaborar en equipo y tomar decisiones en conjunto.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) señala lo anterior en la Estrategia Nacional de Formación Continua de Educación Básica, que se aplica para el ciclo escolar 2025-2026, elaborado por la Dirección General de Formación Continua a Docentes de esta dependencia.
En relación con las principales situaciones a las que se enfrenta el magisterio en su práctica cotidiana, el documento señala los problemas familiares, falta de material de apoyo, desinterés del alumnado, conflictos entre estudiantes, carga administrativa, entorno escolar inseguro, ausentismo escolar, problemas de aprendizaje, ya que se necesita “ser un docente que va acompañando a los estudiantes […] tanto de manera individual, como de forma colaborativa”.
Menciona que otros de los retos para los docentes es la falta de vinculación de los planteles con la comunidad, debido a complejidad de “lograr que la escuela se involucre en las problemáticas (de la comunidad) y busque darles solución”; así como dificultades con la comprensión lectora y el pensamiento matemático, derivados de la producción de textos, comprensión lectora y resolución de operaciones básicas.
Asimismo, incluye las necesidades expresadas por el magisterio, como la falta de acompañamiento, seguimiento y manejo de conflictos, liderazgo pedagógico (manejo de tensión y estrés desde el autocuidado), prevención de las violencias en la escuela (acoso escolar, maltrato escolar y abuso sexual), ya que “con frecuencia se presentan actitudes de violencia y dificultades para seguir acuerdos, por lo que se requiere constantemente estar recordando la importancia de la sana convivencia”.
A su vez, profesores de educación básica señalan que el modelo implica una actualización constante, volver a leer metodología en pedagogía y construir estrategias para un alumnado cada vez más disperso y reconocen que falta tiempo para consolidar el proyecto pedagógico.











