Estados Unidos vs Estados Unidos // Agresor y “protector” a la vez // Europa atlántica, siempre sumisa
i se atiende el “compromiso” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que obliga a sus integrantes a la “defensa colectiva” de los países coaligados en caso de una agresión militar, entonces para Estados Unidos es ineludible unir su fuerza bélica con la de las naciones europeas firmantes de ese pacto para combatir a Estados Unidos en su despropósito de quedarse con Groenlandia “por las buenas o por las malas” (Trump dixit).
El artículo 5 de dicho tratado establece: “Las partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas, que tenga lugar en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas, y en consecuencia, acuerdan que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva reconocido por el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, ayudará a la parte o partes atacadas, adoptando seguidamente, de forma individual y de acuerdo con las otras partes, las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada, para restablecer la seguridad en la zona del Atlántico norte. Cualquier ataque armado de esta naturaleza y todas las medidas adoptadas en consecuencia serán inmediatamente puestas en conocimiento del Consejo de Seguridad. Estas medidas cesarán cuando el Consejo de Seguridad haya tomado las disposiciones necesarias para restablecer y mantener la paz y la seguridad internacionales”.
Hasta donde se sabe, el despropósito de ( fuck) Trump es un caso único en la historia de la OTAN (no hay registro de agresiones bélicas entre los integrantes de la alianza), y en su delirante proceder, el jefe del cártel de la Casa Blanca “explica” que robarse Groenlandia “por las buenas” quiere decir que todas las naciones de esa organización deben ceder el territorio sin chistar, abrirse de piernas (a él que tanto le gusta eso si se trata de menores de edad) y aplaudirle a rabiar, mientras “por las malas” para él se traduce en una invasión militar, la cual sólo engrosaría el de por sí enorme inventario histórico de agresiones gringas aquí, allá y acullá.
Entonces, Estados Unidos está obligado a utilizar su poderío bélico contra sí mismo –de la mano de los aliados– para evitar la agresión e invasión a un integrante de la OTAN, Dinamarca en este caso, toda vez que Groenlandia es una nación constituyente de dicho país europeo. ¿Cómo sería el asunto? ¿El Ejército gringo contra la Marina y la Fuerza Área igualmente gringas? ¿El comandante en jefe de las fuerzas armadas de Estados Unidos, el propio ( fuck) Trump, se aniquilará a sí mismo? ¿Cómo distribuirá el voluminoso presupuesto militar entre el gringo agresor y el gringo defensor de “la libertad y la democracia”? Suena a película de bajo presupuesto.
En vía de mientras, Xi Jinping y Vladimir Putin plácidamente observan cómo ( fuck) Trump termina de hundir al imperio, en el entendido de que, salvo retórica de ocasión, la Europa atlántica no hará nada en contra de su amo, porque desde el final de la Segunda Guerra Mundial le abrió las piernas a Estados Unidos y cómoda y servilmente permitió que su “seguridad” quedara en manos gringas, es decir, baila al ritmo que Washington le marque. Hasta ahora, los “ofendidos aliados” (quienes de plano ni la burla perdonan: “permaneceremos unidos frente a las amenazas” estadunidenses) se han limitado a enviar a un grupúsculo de soldados, más para la foto y el video que para otra cosa.
Y como parte de “por las buenas”, a ( fuck) Trump se le ocurrió imponer aranceles (10 por ciento) a la importación de productos de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia que participan en los “ejercicios militares” en Groenlandia, y los amenaza con incrementar a 25 por ciento esa tasa a partir del primero de junio si no se llega a un acuerdo para “la compra total y completa” del territorio ártico. “Estados Unidos está abierto inmediatamente a negociar con Dinamarca y/o cualquiera de estos países que han puesto tanto en riesgo, a pesar de todo lo que hemos hecho por ellos”, escribió el mandatario en su plataforma Truth Social ( La Jornada).
Por demás “cautos”, por decirlo suave, con el intento de robar Groenlandia, los “líderes” europeos se retorcieron con el anuncio de los aranceles, porque ahí sí les duele: con lágrimas en los ojos, la impresentable presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, aseguraron que “socavarían las relaciones transatlánticas”.
Las rebanadas del pastel
Por cierto, en Groenlandia no hay pingüinos.
X: @cafevega











