l panorama interno de la administración de Trump se está complicando cada vez más. A pesar de proyectar una “fuerza” al exterior con la reciente e ilegal operación militar en Venezuela y las constantes amenazas a Groenlandia, internamente, el régimen trumpista comienza a experimentar muchas dificultades. Mientras lean este texto, quiero que recuerden que esto, es lo que los “demócratas, ilustrados y oposición mexicana” defienden abiertamente. El nuevo enemigo de Trump se ha vuelto la suprema Corte de los Estados Unidos (SCOTUS, por sus siglas en inglés).
SCOTUS actualmente cuenta con una mayoría conservadora de 6-3 (aunque en México muchos juren que los jueces siempre son impolutos, libres de ideología, la realidad es que todos tiene una), que ha dado a Trump muchas victorias durante su primer mandato, y defendiéndolo durante el mandato de Biden. Pero recientemente acumula cada vez más derrotas y ahora pueden dar uno de los golpes mas certeros a las políticas de la administración. Esta semana, probablemente se decidan dos temas claves: uno, la independencia del Banco Central, y dos, la legalidad de los aranceles impuestos unilateralmente por Trump.
El primero, se da en un contexto en el cual, el gobierno de Trump ha decidido iniciar una investigación contra el titular de la Reserva Federal Jerome Powell, después de destituir a una de los miembros de la junta, Lisa Cook.
Esa decisión puede transformar de manera muy relevante el orden económico mundial. Si SCOTUS decide que Trump tiene la autoridad de destituir a los miembros de la junta de la Reserva Federal, en efecto se acabaría la autonomía del banco central.
Esto impactaría a la ya de por si golpeada confianza y credibilidad del dólar como moneda de reserva internacional y posicionaría a los sistemas de pagos alternativos (como el chino). La única forma de revertir eso es a través de obligar a los países a usar el dólar para el comercio internacional. De ahí el ánimo expansionista de los Estados Unidos
El segundo se vuelve aún más controversial dado que los aranceles han sido la política estrella del gobierno de Estados Unidos, para todo. Cualquier presión y/o negociación en los últimos meses ha iniciado con un anuncio de aranceles. Pero, como bien se ha dicho, aquellos que sufren los aranceles son los consumidores estadunidenses, y es por eso que ahora SCOTUS tiene la decisión de una demanda presentada por asociaciones de pequeños negocios y 12 estados de la Unión Americana, los cuales demandan la ilegalidad total de los aranceles.
La decisión de SCOTUS podría incluir o abrir la puerta a la solicitud de reembolso de los aranceles. El monto de 250 mil millones de dólares, si bien es considerable, sería “relativamente manejable” para los Estados Unidos, al representar menos de 10 por ciento del déficit anual y menos de 3 puntos porcentuales del presupuesto total.
El impacto se vería en la fortaleza del gobierno de cara a las elecciones intermedias a celebrarse en Noviembre. Tener su política estrella revocada por una SCOTUS que él mismo llenó de conservadores se interpretaría como una derrota brutal, tan sólo meses después de que bloquearon su intento de utilizar la Guardia Nacional contra sus propios ciudadanos en Chicago.
Esta debilidad se acelera. Las encuestas colocan a Trump debajo del 30 por ciento de popularidad, con varios frentes abriéndose, la mayoría de los ciudadanos están en contra de la invasión a Venezuela, ataques a aliados y las brutales redadas del ICE que han terminado con ciudadanos estadounidenses muertos.
Tan es así, que Trump en un mensaje a sus compañeros republicanos les comentó que debían ganar las elecciones intermedias, de lo contrario, le iban a hacer juicio político.
Como lo comentaba en otro artículo (https://bit.ly/45QqZFX), los republicanos están al borde de perder el control del Congreso, y si el momento político se vuelve el adecuado, podrían sumarse a los demócratas para hacer efectivo el juicio político a Trump. Algo sí es seguro, si SCOTUS revierte los aranceles bajo la ley de emergencia, la única salida que tiene la administración de Estados Unidos para continuar imponiéndolos es con previa autorización del Congreso, lo cual, a partir de noviembre, probablemente le será imposible hacer.
Pero todo lo anterior no implica que Trump se va a moderar, al contrario, siguiendo el manual de los ex presidentes de Estados Unidos, seguirá buscando la destrucción de un enemigo externo. Comunistas, terroristas, narcotraficantes, la izquierda, etcétera, (como lo explico en este artículo https://bit.ly/4qzSMTE) han sido los nombres que el país ha fabricado para exportar su política de control y ahora para implementar su corolario Trump.
El objetivo es que ante un enemigo externo, sobre todo con la declaratoria de una guerra, la población de Estados Unidos siempre ha respaldado a su presidente. Es la manera más rápida de lograr un consenso. históricamente así ha pasado y ahora el escenario no podría ser de mayor consecuencia. A una administración débil internamente, que probablemente perderá la elección intermedia, perderá su mayoría y tendrá sus políticas claves revocadas, no le queda más que endurecer su postura al exterior. Eso veremos de aquí a noviembre, ¿retórica? Tal vez, pero no hay que tomarlo a la ligera. Trump representa una agenda que puede estarse quedando sin tiempo para implementarse, pero no significa que se detenga, sino que podríamos ver su aceleración.
X: @aloyub











