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Jesús Romeo Galdámez
E

l 9 de enero de 1981 un destacamento de soldados ingresó a la imprenta de la Dirección de Publicaciones e Impresos El Paraíso de El Salvador y se llevó preso a su director, el joven Jesús Romeo Galdámez, quien había cumplido 25 años un par de días antes. El supuesto motivo era que se estaba imprimiendo propaganda para las organizaciones sociales que en ese tiempo mantenían una lucha por la liberación de su país. El Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, fundado el 10 de octubre de 1980, recién había comenzado su ofensiva. Un par de meses después, Romeo Galdámez logró su libertad gracias a la presión de la red internacional de Arte-Correo, de la cual formaba parte; no obstante, debido a las amenazas, de inmediato tuvo que abordar un avión y exiliarse en México.

Romeo Galdámez sabía de las dictaduras en Latinoamérica. Estuvo en Brasil entre 1975 y 1979, donde obtuvo la licenciatura en artes plásticas en el Instituto de Artes de la Universidad Federal do Río Grande do Sul, en Porto Alegre. Durante el intermedio de sus estudios viajó por Chile y Colombia, donde pudo conocer más a fondo la represión, y después de una breve estancia en El Salvador, regresó a Brasil para terminar su carrera.

Conocí en la Ciudad de México a Romeo Galdámez a mediados de los años 80. Él había estado trabajando y residiendo en Puebla y Morelia, haciendo exposiciones, como ocurrió en el Museo del Chopo en 1981, donde a partir de ello se fundó el Taller de Arte Popular Salvadoreño TAPS, integrado por músicos, poetas, fotógrafos y pintores. Posteriormente, al establecer relaciones con otros artistas, formó parte de la agrupación Solidarte Solidaridad Internacional por Arte Correo, la cual obtuvo una mención honorífica en 1984 por su proyecto Desaparecidos políticos de Nuestra América en la primera Bienal de La Habana. Como suele suceder, en esa amistad inmediata surgida, me platicó a grandes rasgos de su estancia en México. Me invitó a su casa cerca de la Plaza México, donde me mostró parte de sus trabajos.

Pero lo que más me atraía era su visión para el diseño de las portadas de discos de varios artistas latinoamericanos, quienes interpretaban diferentes géneros musicales, desde el rock, la trova y la nueva canción hasta la música afroantillana. Entre estas ilustraciones se encuentran los discos editados por Pentagrama: Me voy pa’l norte, de Guillermo Velázquez y los Leones de la Sierra de Xichú; Guitarra Latinoamericana, de Carlos Maceiras; Abran esa puerta, de la Banda Bostik; Un son para mi pueblo, de Luis Enrique Mejia Godoy y Mancotal; Vienen cantando, de Carlos Porcel Nahuel; de los dos discos de Marcial Alejandro: Aquí estoy y Marcial Alejandro; Tasba Pri / Patria Libre, de Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina; de los dos discos Evolución y Homenaje Peregrino, del grupo Recuerdos del Son; Haciendo el día, del grupo Cantoamérica, y de los dos discos Híbridos I y Son Mexicano Progresivo, del grupo Zazhil.

Después de una estancia de un poco más de 22 años en México y a partir de los Acuerdos de Paz de Chapultepec, que ponían fin a la guerra en El Salvador, Romeo Galdámez regresó a su país en 2003, donde nuevamente asumió diferentes cargos en varias instituciones, como coordinador de Artes Visuales en el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, la Dirección Nacional de Artes en la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República y director de Promoción Cultural en la Dirección de Asuntos Culturales en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Desde la primera exposición de Arte-Correo en El Salvador, en el Teatro Nacional de San Salvador, en 1979, hasta la impresión del libro carpeta Territorios de la memoria 1974-2024, con el que celebraba sus primeros 50 años en el arte, Jesús Romeo Galdámez siempre se mantuvo activo. El año pasado, después de varios años de un rencuentro virtual y telefónico, pude concretar una entrevista con él para el podcast el cantar hito, el cual comparto con el colega Alejandro Montaño. Dicha conversación duró un poco más de dos horas y se encuentra disponible en las redes sociales desde agosto de 2025.

En septiembre viajé a la Ciudad de México y, para mi sorpresa, en esos días también se encontraba Jesús Romeo Galdámez; desafortunadamente, por las actividades de ambos no logramos reunirnos. En noviembre volví nuevamente a México y en una ponencia hablé acerca del arte en las portadas de los discos, donde incluí su trabajo. Conversé nuevamente con él y dejamos pendiente el rencuentro físico y la posibilidad de hacer un trabajo sobre estas portadas.

En las pasadas celebraciones me envió una tarjeta de Navidad y Año Nuevo, pero, lamentablemente, el 29 de diciembre me enteré de su fallecimiento. Todavía sin asimilar la noticia, nos enteramos de que el 5 de enero falleció el músico Adrián Goizueta, de quien Jesús Romeo Galdámez también diseñó hace 40 años la portada de su disco Si llego a morir.

* Cronista e historiador musical