¿Por qué tardarse en informar y precisar? // Un Hércules “capacitador” en Toluca // “Posibles riesgos” aéreos // Mafiosa “Junta de Paz”
a espiral belicista de Donald Trump contra México ha llegado ya, en un contexto latinoamericano más amplio, al punto de anunciar operaciones militares aéreas que implican restricciones y peligro en áreas del Golfo de California (o mar de Cortés o mar Bermejo; ubicado entre la península de Baja California, Sonora y Sinaloa, de esta entidad, específicamente Mazatlán).
El “aviso” de la Administración Federal de Aviación (FAA, conforme a las siglas en inglés) de Estados Unidos sobre esos “posibles riesgos” señala como áreas afectables a Centroamérica, el norte de Sudamérica, (Panamá, Colombia y Ecuador) y México. La duración de esta advertencia militar es de 60 días.
La alerta a las aerolíneas y operadores aéreos aumentó en México la excitación de los segmentos sociales y mediáticos que anhelan la intervención directa de tropas estadunidenses en suelo mexicano para exterminar a cárteles del crimen organizado y “detener” y “extraer” a políticos de la Cuarta Transformación, según una narrativa tan largamente proclamada como incumplida.
Los propósitos gringos de desestabilización y amedrentamiento, al estilo de lo practicado al inicio del proceso venezolano reciente, tuvieron entre sábado y domingo un episodio propicio con el arribo de un avión militar de Estados Unidos. A pesar de que durante largas horas hubo señalamientos en redes sociales, incluso aventurados (transporte de misiles, aseguraron algunas voces de extremismo opositor), fue hasta las 20:23 horas de ayer (casi 30 horas después del aterrizaje sabatino en Toluca; más de nueve horas de que regresó a Estados Unidos) cuando el gabinete de seguridad de México informó que se trata de “un vuelo autorizado por autoridades mexicanas, relacionado con actividades de capacitación. Estas operaciones se realizan conforme a los protocolos establecidos y en apego a los acuerdos de colaboración bilateral”.
Desafortunada, casi colaboración con el “enemigo” (por recurrir al lenguaje militar), la tardanza del gobierno mexicano en responder a una insistente demanda en redes de información precisa y oportuna. Además, si ya había autorización, y todo habría de fluir conforme a “protocolos” y “acuerdos”, ¿por qué no se informó de ello cuando menos un día antes del aterrizaje tan política y mediáticamente manipulable?
En otra pista del multiforo bélico-empresarial que encabeza Donald Trump se ha presentado una propuesta para crear una “Junta de Paz” que apunta a convertirse en una coordinación mafiosa de países y gobernantes deseosos de tomar decisiones en el rediseño del mundo que trata de imponer el presidente estadunidense y repartirse el pastel que habría de derivarse de inversiones, posesiones y concesiones impuestas por este “club de vencedores” a las naciones vencidas.
Para darse cuenta del tamaño de las ganancias que podrían recibir los confabulados que estarían bajo el mando de Trump, este ha establecido una cuota de mil millones de dólares en efectivo, durante el primer año, a cada gobierno participante; los fondos serían administrados por Donald y se plantea que el compromiso multinacional sería de más de tres años, como si el multimillonario actual perfilara una estancia mayor de la constitucional en la Casa Blanca o tuviera la seguridad de que su sucesor sería de la misma línea trumpista o estuviese creando un organismo para mantenerse con poder propio cuando termine su periodo constitucional de gobierno.
De entrada, Trump busca debilitar a la ya muy disminuida Organización de Naciones Unidas (ONU), pues con la “Junta de Paz” se intenta crear “un organismo internacional de consolidación de la paz más ágil y eficaz”, ya que “demasiados enfoques de la consolidación de la paz fomentan la dependencia perpetua e institucionalizan las crisis en lugar de conducir a la gente más allá de ellas” (citas tomadas de The New York Times). ¡Hasta mañana, cuando se cumplirá un año (uf) del segundo periodo de Trump en la Casa Blanca!
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