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Resistencia en la nieve

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▲ Pese al uso brutal de gases lacrimógeno y pimienta y la amenaza de enviar a militares para suprimir las protestas, los habitantes de Mineápolis no cesan de expresar en las calles su repudio a lo que llaman una “invasión” armada de su ciudad. En la imagen, un homenaje a la ciudadana estadunidense asesinada a tiros por un agente del ICE el 7 de enero, en esa localidad de Minesota.Foto Afp
U

n anuncio circula por las redes sociales, en color púrpura, que sólo dice: “nadie jamás pensó que la revolución empezaría en Mineápolis, con la excepción de Prince (el roquero era oriundo de la ciudad)”.

Algo sucede en la principal ciudad de Minesota que podría marcar una derrota del asalto de la derecha contra este país gracias a las fuerzas de resistencia popular.

A pesar del envío de unos 2 mil agentes federales del Servicio de Control de Migración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y otras agencias para capturar y aterrorizar no sólo a inmigrantes vulnerables, sino confrontar a los defensores de los derechos y libertades fundamentales de este país, con el asesinato videograbado de una ciudadana estadunidense blanca por un agente del ICE, el uso brutal de gases lacrimógeno y pimienta sin justificación, el anuncio del despliegue de hasta mil agentes más (el total sería de cinco veces más grande que la fuerza policiaca local) y hasta la amenaza de enviar a militares para suprimir las protestas, los habitantes de Mineápolis no cesan de expresar en las calles su repudio a lo que llaman una “invasión” armada de su ciudad por el gobierno federal.

Aunque las autoridades locales han cerrado escuelas para proteger a los niños de Mineápolis, no de alguna pandilla o asesinos, o de una enfermedad contagiosa, sino de agentes federales armados, 80 por ciento de los comercios de inmigrantes han cerrado temporalmente, reportó The Guardian, y familias enteras tienen miedo de salir de sus casas, lo extraordinario es que la resistencia ha rehusado ceder en las calles, en los foros políticos y sociales y sigue organizándose para la autodefensa y apoyo mutuo de comunidades.

“Nosotros tenemos silbatos, ellos tienen balas”, es una de las consignas en las protestas contra la presencia de ICE (los silbatos son para alertar a vecinos de la presencia de agentes y ahora símbolo de resistencia) y las redadas antimigrantes violentas por agentes enmascarados, armados y no identificados después del asesinato de la ciudadana Renee Good.

Más aún, decenas de miles, tal vez cientos de miles, han participado en marchas y manifestaciones por todo el país en solidaridad con la resistencia en Mineápolis.

Ante ello, el comandante en jefe amenazó con invocar la Ley de Insurrección de 1807, que permite al presidente desplegar fuerzas armadas para controlar disturbios, o sea, enviar tropas militares contra sus propios ciudadanos. Por ahora, el mandatario ha decidido no tomar ese paso y aún no se descarta, pero muestra el carácter del bully en Washington y también el miedo.

Para algunos como la historiadora Heather Cox Richardson, entre otros, cuando no funciona la intimidación de un gobierno autoritario y el público rehúsa obedecer, como es el caso de Mineápolis, el equilibrio de poder empieza a cambiar.

El mandatario tiene razón de que ese estado siempre ha sido “peligroso” para la derecha en este país. El Partido Demócrata estatal empezó como el Farmer Labor Party, uniendo a bases trabajadoras y granjeros en la primera parte del siglo XX, nutrido desde antes por inmigrantes escandinavos y finlandeses socialistas junto con otras corrientes populistas (en su definición original de la defensa de los intereses de las mayorías trabajadoras). El socialismo democrático renació en ese estado con las campañas de Bernie Sanders en años recientes y sigue siendo cuna del liberalismo, a la cual pertenecen el gobernador Tim Walz, quien fue el candidato a la vicepresidencia con la candidata presidencial Kamala Harris en 2024, y el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, ambos ahora bajo investigación del Departamento de Justicia por atreverse a repudiar la invasión de ICE ordenada por el presidente.

Este lunes es Día de Martin Luther King Jr, feriado oficial. Sin duda, estaría hoy en las calles de Mineápolis, tal vez bailando un poco a la música de Prince, y es parte de los ecos históricos y contemporáneos de luchas por la justicia nutridos durante más de un siglo por inmigrantes de Finlandia, Somalia y México, y sus herederos en la nieve y hielo de Minesota.

Prince. We March. https://www.youtube.com/watch?v=O4YVbDCSGAg&t=234s.