Jueves 15 de enero de 2026, p. 15
Todos perderán con una mala renovación del acuerdo comercial de América del Norte, advirtió la consultora Oxford Economics. Si bien “las perspectivas de crecimiento de Canadá y México dependen de la próxima revisión del T-MEC”, Estados Unidos también experimentaría una contracción mínima en su actividad general respecto al escenario central, pero con efectos de mayor calado en los sectores de agricultura, equipo de transporte y equipo eléctrico y electrónico, agregó.
El futuro del T-MEC dependerá de la capacidad de los tres países para sortear un “campo minado”: la proporción de contenido que debe producirse en América del Norte para acceder al mercado preferencial. Justo el punto de cómo disminuir los insumos chinos en los bienes ensamblados en la región será el tema “más espinoso” de la negociación, explicó la consultora en un informe.
Otros temas de conflicto serán el dominio de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, la competencia de los productos agrícolas mexicanos y el sistema de gestión de suministro de lácteos, aves y huevos de Canadá, según Oxford Economics.
El mejor escenario –que la consultora considera el menos probable– implicaría volver a las tasas arancelarias generales previas a las administración de Donald Trump, cercanas a cero, y un crecimiento modesto respecto al escenario base.
Sin embargo, lo más probable es que se mantenga el comercio entre los tres países como se encuentra ahora: con Estados Unidos imponiendo cuotas al acero, el aluminio y los automóviles, entre otros productos, fuera del T-MEC, lo que aún así dejaría a México y Canadá con aranceles más bajos que la mayoría de los demás socios comerciales importantes de Washington.
En este escenario no se descarta una contracción en las tres economías para el último trimestre de 2027 respecto al escenario base, con México como el más afectado.
El peor panorama es que la revisión del T-MEC fracase. “Esto causaría que el PIB en Canadá y México se contraiga a finales de 2026 y deje cicatrices a largo plazo”, señala el informe.
Mientras, “la economía estadunidense se vería mínimamente afectada en todos los escenarios debido a su base exportadora más diversificada y su menor dependencia del comercio internacional”, apuntó la consultora. No obstante, la falta de un marco comercial unificado afectaría toda la inversión en la región, incluida la de Estados Unidos.
La revisión conjunta del T-MEC está programada para el primero de julio. Sin embargo, la incertidumbre comercial empezó hace un año, cuando Donald Trump inició su segundo mandato con una serie de amagos arancelarios.
La consultora explica: si todas las partes acuerdan una prórroga, el T-MEC vigente se extenderá automáticamente otros 16 años, hasta 2042, y la próxima revisión conjunta formal sería en seis años, en 2032. Este escenario se ve poco probable, dado que la administración Trump ha usado el acuerdo comercial para amedrentar a sus principales socios.
En el escenario cada vez más probable, que uno o dos países no estén de acuerdo con la prórroga automática, el T-MEC entraría en un periodo de revisiones anuales hasta 2036, después del cual expiraría. “Esto implicaría un periodo prolongado de incertidumbre”, sobre la política comercial, apuntó Oxford Economics.











