Exposición de 200 artistas y colectivos que “celebra nuestra identidad”, expresó Clara Brugada ayer en la inauguración
Sábado 10 de enero de 2026, p. 5
Lo insospechado puede ocurrir en el Centro Histórico de la Ciudad de México: de la noche a la mañana emergió un bosque muy peculiar entre la aridez de la plancha de concreto del Zócalo.
Tal peculiar conjunto de formas, texturas y colores no es obra de la naturaleza, sino de la creatividad de los 200 artistas y colectivos reunidos en Nopalera en el corazón, exposición al aire libre con la que el gobierno local comenzó el año cultural en la capital del país.
La muestra fue inaugurada ayer por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y la titular de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México (SCCM), Ana Francis López, con la presencia de algunos de los creadores participantes.
Así, la Plaza de la Constitución, testigo secular de la historia nacional, se transformó en un inédito jardín “de contemplación, resistencia y memoria viva”, se destacó en la ceremonia.
“Esta muestra es una expresión artística y política de soberanía nacional”, declaró Brugada en medio de ese bosque conformado por dos centenas de reproducciones de cactáceas intervenidas. “Aquí está el nopal como el elemento identitario, simbólico de nuestro país y de nuestra ciudad. Celebra nuestra identidad, nuestras raíces y da paso a la creatividad”.
La mandataria capitalina subrayó que con esta iniciativa se honra y rinde homenaje a esa icónica planta. “Es uno de los símbolos centrales del mito de nuestra fundación. La tradición mexica narra que la peregrinación concluiría en el lugar donde un águila devorando una serpiente se posara sobre un nopal en medio de un lago. Y aquí fue (en el Zócalo), aquí nació México-Tenochtitlan hace 700 años. Eso queremos reivindicar: al nopal, como expresión milenaria, histórica y artística”.
Además, destacó el carácter multifacético de esa cactácea: “es alimento, medicina, cultura, símbolo patrio, pieza de un sistema agroecológico en el sur de la ciudad, pero también impulsor de la economía circular y sustento para miles de familias”.
Brugada adelantó que esta colectiva acompañará –en distintas sedes– al Mundial de Futbol que tendrá lugar en nuestro país a partir de junio: “No es una exposición de un mes, queremos que en los lugares emblemáticos de la ciudad estén nuestra identidad y cultura expresadas de manera artística”.
Abierta al público hasta el 8 de febrero en el Zócalo, como parte de la muestra se realizará un programa artístico, con música, teatro, charlas y la presencia de productores de Milpa Alta, anunció la jefa de Gobierno.
Asimismo, lanzó una futura convocatoria: antes de Semana Santa se planea una exposición similar dedicada al ajolote, “símbolo de defensa de la soberanía nacional, de regeneración y de lucha por la vida”.
Estilos y técnicas diversas
Ana Francis López recordó que el proyecto de Nopalera en el corazón nació en la Feria del Nopal 2025, en junio del año pasado, con el montaje de 50 piezas en el Monumento a la Revolución. Después, de julio a septiembre, estuvo en Paseo de la Reforma, con “éxito rotundo”.
Ahora, en el Zócalo, creció a 200 piezas, especificó, de las cuales 113 fueron intervenidas por artistas varones, 67 por mujeres y 23 por colectivos o dúos. “Los estilos son de lo más diverso: técnicas de impresión, grabado, pintura vinílica, aerosoles y diseños escultóricos. Los temas van desde proclamas sociales, tiras cómicas y referencias prehispánicas hasta figuras abstractas”.
La funcionaria subrayó el propósito de crear, en medio del bullicio urbano, un “espacio de contemplación”. Agradeció a los artistas –consagrados, emergentes, de pueblos originarios y jóvenes estudiantes– por “haber tomado un símbolo nacional y reimaginarlo, utilizando cada espina y cada penca, no para ocultar, sino para revelar la complejidad de nuestra identidad, con sus heridas y sus fortalezas”.
Concluyó: “esta nopalera es la prueba de que la cultura es una herramienta de cohesión social. Al recorrer estos pasillos, vemos una metáfora de nuestra gente: resistente, creativa y profundamente enlazada a su tierra”.
La voz de los creadores también tuvo eco a través de Valentina Olmedo, una de los 200 expositores, quien celebró esta iniciativa del gobierno capitalino por salir del formato de las exposiciones tradicionales.
“No hay una curaduría formal ni un estilo que seguir. Es una invitación a participar en el centro político del país, conviviendo artistas con diferentes trayectorias, talleres comunitarios, personas en formación y quienes no participan en el sistema del arte”, apuntó.
Resaltó que su proceso de creación ocurrió en la calle, en la colonia Guerrero, conviviendo con vecinos y gente que preguntaba qué estaban haciendo. “Sacar la práctica artística del museo y llevarla a la calle hoy tiene un sentido muy claro: en un contexto donde México es reducido desde fuera a narrativas de violencia, estos ejercicios refuerzan los lazos comunitarios”, rubricó.












