Viernes 9 de enero de 2026, p. 3
Moscú. La cancillería rusa expresó su “seria preocupación” por la “ilegal acción militar” que llevaron a cabo las fuerzas armadas estadunidenses contra el petrolero ruso Marinera (el 7 de enero), la cual constituye una “grave violación del derecho del mar y de la libertad de navegación” y sienta un precedente “peligroso e irresponsable”.
Rusia, a través de un comunicado de su ministerio de Relaciones Exteriores, instó a Washington a “volver a cumplir las normas y principios fundamentales de la navegación marítima internacional” y a “cesar de inmediato las acciones ilegales contra el Marinera, así como contra otros buques que realizan operaciones legales en alta mar”.
La cancillería reiteró su exigencia a Estados Unidos de “garantizar un trato correcto y digno hacia los miembros de la tripulación, entre los cuales hay ciudadanos rusos, respetar invariablemente sus derechos e intereses, así como no entorpecer su pronto regreso a su patria”, demanda que ayer (miércoles) ya había planteado por medio de un funcionario suyo no identificado que citó la agencia noticiosa TASS.
Indica que las autoridades estadunidenses “recibieron en repetidas ocasiones, incluso de modo oficial a través del ministerio de Relaciones Exteriores, información fiable sobre la identidad rusa del buque y su carácter civil y pacífico”.
La dependencia sostiene que “no podían tener ninguna duda al respecto, ni había fundamento alguno para especular acerca de una supuesta navegación ‘sin bandera’ o bajo ‘bandera falsa’ atribuida al petrolero”.
También recuerda que el derecho del mar internacional “establece de modo inequívoco la jurisdicción del Estado acorde con la bandera de los buques en alta mar”. Por lo mismo, argumenta, “detener o inspeccionar un buque en alta mar sólo es posible si se da un número limitado de razones, como son la piratería o la trata de esclavos, lo que de ninguna manera se pueden aplicar al Marinera. En otros casos, se permite detener o inspeccionar únicamente con el consentimiento del Estado al que pertenece la bandera; en esta ocasión, Rusia”.
Moscú no sólo “no otorgó dicho consentimiento”, continúa la cancillería, sino “se quejó ante las autoridades estadunidenses” por la persecución del Marinera por parte de una embarcación de la Guardia Costera de Estados Unidos durante las semanas recientes, insistiendo en que “cesara de inmediato la persecución y se retiraran las exigencias ilegales al capitán del buque ruso”.












