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Mella y el antimperialismo
L

a agresión militar estadunidense contra el pueblo de Venezuela del 3 de enero, que implicó el bombardeo de Caracas y otras ciudades, así como la detención y traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos, ha liquidado los restos del derecho internacional y ha demostrado que las agresiones imperialistas estarán a la orden del día en el continente americano.

Frente a este escenario, es pertinente recordar la historia de lucha antimperialista de los trabajadores de México y América Latina, que tiene entre sus episodios más significativos la actividad del cubano Julio Antonio Mella, quien fue asesinado el 10 de enero de 1929 en México, con apenas 25 años, motivo por el cual Fidel Castro dijo que Mella fue el que más hizo en menos tiempo.

Mella nació en Cuba el 25 de marzo de 1903, y desde joven emprendió su participación política, de tal forma que en 1923, presidió el primer Congreso Nacional de Estudiantes de Cuba y fundó la Universidad Popular José Martí; en 1924, creó la Liga Anticlerical. En 1925, mostrando su madurez política, junto con Carlos Baliño fue uno de los fundadores del Partido Comunista de Cuba en el mes de agosto. En ese mismo año fue expulsado de la universidad y encarcelado, a lo que respondió con una huelga de hambre. En 1926, el mundo se le abrió aún más, pues salió exiliado hacia México, donde se convirtió en un revolucionario profesional y desarrolló buena parte de su labor política y producción intelectual.

En México, Mella militó en el Partido Comunista de México (PCM), del que llegó a ser secretario general interino. También fue redactor del periódico El Machete, en el que participó con los seudónimos de Cuauhtémoc Zapata y Kim. Asimismo, participó en la Liga Antimperialista de las Américas (Ladla), organismo impulsado por la Internacional Comunista (IC), que tuvo como precedentes el Buró Latinoamericano (1919-1920) y el Buró Panamericano (1920-1921), y del que llegó a ser secretario general de su Comité Continental Coordinador.

La relación entre Mella y la Ladla comenzó desde 1925, cuando el joven cubano fundó la sección cubana de esta organización. En ese mismo año, la Ladla adoptó acciones a favor del revolucionario cubano cuando se encontraba preso por el gobierno de Machado. Mella participó en las actividades antimperialistas de esta organización; por ejemplo, en la organizada contra la ocupación de Panamá por parte de tropas de Estados Unidos en 1925. La Ladla también organizó en 1927 una campaña por la liberación de los dos anarquistas Sacco y Vanzetti, quienes fueron condenados a muerte en Estados Unidos; asimismo, se desarrolló una campaña de apoyo a Haití, ocupado por Estados Unidos, y una campaña de apoyo a la Unión Soviética. Queda constancia de la participación de Mella en los mítines por Sacco y Vanzetti, así como de sus colaboraciones para El Libertador, órgano de la Ladla. Una de las campañas más relevantes de la Ladla fue la emprendida en solidaridad con Augusto César Sandino en su lucha contra la intervención estadunidense en Nicaragua, que llevó a la creación del “Comité ¡Manos Fuera de Nicaragua!” (Mafuenic), promovido por Mella.

Como dirigente de la Ladla, Mella asistió al Congreso contra la Opresión Colonial en Bruselas, Bélgica, celebrado en febrero de 1927. En este espacio, surgió con claridad la querella entre Mella y Víctor Raúl Haya de la Torre. Mientras Mella levantó la bandera del antimperialismo confeccionada por la IC, señalando que se debía incluir a las amplias masas de trabajadores, pero mantener la independencia política de la clase obrera frente a la burguesía de su propio país, Haya de la Torre, dirigente de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), sostenía una posición nacionalista que supeditaba a los trabajadores a la burguesía.

La relevancia que para Mella tenía la claridad política en la acción antimperialista lo llevó a redactar el folleto ¿Qué es el APRA?, en el que acusó a esta organización de querer aparecer como sucesora de Marx y Lenin, pero ser en realidad expresión del reformismo y el oportunismo. Al cuestionar el programa del APRA, Mella señaló sus deficiencias; por ejemplo, que al hablar de la “Unidad de América” no se señalaba que esta unidad debía ser de los trabajadores y no una unidad dirigida por la burguesía, y que sólo oponerse al imperialismo yanqui, y no a otros centros imperialistas, desvirtuaba la concepción del imperialismo desarrollada por Lenin. Así señaló: “El imperialismo es un fenómeno internacional y sus características fundamentales son iguales en América y en Asia”; de esta forma se opuso a la idea de que las concepciones leninistas no eran aplicables a América.

La política antimperialista promovida por Mella y la Ladla implicaba la oposición a la injerencia estadunidense en el continente, de tal forma que, como Mella escribió en su folleto “Cuba: un pueblo que jamás ha sido libre”, la única salida se resumía en la siguiente frase: “Hay que hacer la revolución de los ciudadanos, de los pueblos contra el dólar”. Para no dejar lugar a error, Mella aclara en el mismo folleto que esa revolución “contra el dólar” debía seguir el ejemplo de la Revolución rusa y la construcción de la Unión Soviética.

Ante la reciente agresión contra Venezuela, las amenazas del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, contra Cuba, y las declaraciones de Trump contra los gobiernos de Colombia y México, el camino que nos indica la figura del joven revolucionario cubano y mexicano es claro: “Hay que hacer, en fin, la revolución social en los países de América”.

*Historiador de la ENAH @Chavez_Angel_