Viernes 9 de enero de 2026, p. 9
¿Qué fue primero: el cine o la visión que éste presenta de la realidad?, se preguntaba Carlos Monsiváis (1938-2010) a propósito de los estereotipos que poblaron la pantalla grande durante la época de oro del cine mexicano, como la madre abnegada o el macho parrandero, mujeriego y bravucón.
Este tema es el punto de partida de la charla con la actriz y activista transgénero Roshell Terranova, con motivo del restreno de su espectáculo de cabaret La madre… de muchas, una sátira que rinde homenaje a las grandes actrices de aquel periodo, que han sido su inspiración desde la infancia.
“Creo que el maestro Monsiváis tenía razón. El cine es un espejo de dos lados: por una parte, refleja la sociedad y, por otra, nosotros como sociedad hemos tomado esos melodramas como guías. Sobre todo, la mujer se ha regido por ese marco de desigualdad y machismo”, señala.
“Antes, la mujer en la sociedad reaccionaba según cómo se la representaba en películas como El día de las madres o ¿Por qué nací mujer?, entre muchos otros títulos de esa época, que para mí se sitúa entre 1950 y 1965.”
Tras su estreno en el 22 Festival Internacional de Cabaret, efectuado en agosto pasado, Roshell ofrecerá cuatro funciones de esa obra en el Cabaretito-Punto y Aparte (Amberes 61, colonia Juárez), del 11 de enero al primero de febrero, los domingos a las 20 horas.
Se trata de una versión afinada, con un título modificado: Hasta la madre… de muchas, que subraya su crítica al machismo persistente, aunque para fines de promoción se mantiene el nombre original, aclara en entrevista la también autora del libreto.
“En un momento de la obra, cuestiono qué tanto ha cambiado realmente la situación para las mujeres. Por desgracia, todavía pesa este estigma sobre muchas mexicanas, sobre nuestras madres, que siguen siendo los pilares de la familia. El machismo no se ha erradicado. Hacemos una reflexión al respecto.”
Mediante evocaciones de melodramas protagonizados por Marga López, Amparo Rivelles y Sara García, así como de comedias con Silvia Pinal, el espectáculo busca crear un espacio de nostalgia y reflexión.
“Lo que busco es que no se olvide a esas grandes actrices. Lo hacemos a través de risa, melodrama, canciones, y también podemos criticar el marco social y político que vivimos. Todo, al final, se vuelve muy divertido”, explica.
La madre… de muchas cuenta la historia de Stella del Mar, una legendaria actriz que, al ser llamada a un casting, rememora su trayectoria de más de 40 años. Es un viaje de 80 minutos por diversas épocas, con boleros, rancheras y pop, bajo el acompañamiento al piano de Luis Vicho Hernández.
Con más de cuatro décadas de trayectoria en cine, teatro y cabaret, además de una larga lucha por los derechos de la comunidad LGBT+, para Roshell “el cabaret es una trinchera lúdica social donde podemos atacar con la ventaja de que la gente no se siente agredida; se ríe, pero también reflexiona”. Ejemplo de ello, menciona, es Casa Roshell, su espacio cultural, desde donde ha impulsado la lucha por los derechos LGBT+ durante 22 años.
–¿Cómo se inserta la lucha de la comunidad LGBT+ en un espectáculo sobre las madres?
–Considero que mi sola figura, por ser una actriz transgénero, ya plantea el tema. A mi edad, soy ya madre de muchas generaciones; incluso me llaman así. Entonces, también abordo esta parte de mi trabajo como activista, planteando a estas madres que somos o nos convertimos las mujeres trans con el tiempo, porque vamos arropando a las nuevas generaciones. Yo misma tengo una hija y una nieta, y eso me da el marco para tocar el tema.
–¿Entonces, usted no disocia los papeles de actriz y activista?
–Van de la mano. Con este proyecto, también digo: ‘mira todo el trabajo que he hecho’. Sin falsas modestias, me siento orgullosa de la mujer que soy. Es un poco un homenaje hacia mí misma, porque si uno no se dice sus cosas bonitas, nadie las dirá. Además, es el papel que cualquier actriz desea hacer, por sus diversos roles: es un crisol de madres, textos y edades.
–¿Qué tanto hay de autobiográfico?
–Mucho. Yo misma he vivido todas esas anécdotas de las actrices. Me he enfrentado a castings durante mucho tiempo. En otros años, me refugié en el cabaret para seguir trabajando y permanecer vigente. Siempre me reflejo en mi trabajo. No hay nada nuevo bajo el sol, todos somos las mismas personas: sufrimos, nos falta trabajo, tenemos violencia tal vez en nuestra casa de parte del marido, el padre, el hijo, incluso hasta del espíritu santo. Ya sonó como a un rezo. ¡Mira, me sale el cabaret a la menor provocación!
–Por último, ¿sí vivimos en tiempos de mujeres?
–Indiscutiblemente. La prueba es que la líder de este país ahora es una mujer, nuestra Presidenta. Creo que ya hacía falta todo este movimiento femenino; no feminista, sino femenino, porque son cosas distintas. Me parece muy bien, aunque también hay muchos hombres aliados. Debemos trabajar en el estigma de que el hombre sólo es macho y no sabe amar y arropar a quien ama. Creo que eso también ha cambiado.
(Los lectores de La Jornada interesados en asistir a alguna de las funciones tendrán 50 por ciento de descuento en la localidad, cuyo costo es de 400 pesos. Deben enviar un mensaje de WhatsApp al 56 21 47 88 10 con la frase: “Quiero mis boletos al 50% para La madre de muchas”).












