Luciano Polverigiani visitó México para dar un taller // El enfoque de su obra es jugar e interactuar con ella
Viernes 9 de enero de 2026, p. 5
La obra del argentino Luciano Polverigiani sobrepasa el mito de la fragilidad de la cerámica. Todo lo contrario, propone utilizarla de manera lúdica para que el público, en específico el más joven, interactúe y aprenda más sobre esta disciplina.
El maestro ceramista visitó México para dar un taller especializado organizado por la Escuela Nacional de Cerámica, con la finalidad de enseñar una nueva faceta de las piezas y romper con el estereotipo de que son “objetos frágiles” destinados a permanecer en gabinetes.
En entrevista con La Jornada, el artista habló sobre su proceso creativo, los materiales y las reflexiones que derivaron en esta nueva forma de concebir la cerámica.
“Comencé a los 13 o 14 años, y aquí sigo. Me atrapó. En el camino pasé por muchas etapas y pruebas, tratando de consolidarme y pulir mi técnica. No creo en la iluminación para lograr una obra. Todo esto es un proceso de mucho trabajo que me costó tiempo, el día a día, una búsqueda muy larga. En este momento me interesa verlas como herramientas lúdicas, y no es que fuera una decisión tomada desde el principio, hoy para mí, mis piezas son como juguetes”, aseguró.
En su recorrido de más de 40 años por la alfarería, desde la cual se interesó desde muy niño, Luciano Polverigiani ha reflexionado sobre los panoramas de este arte. Como el uróboro, el trayecto regresó al origen, por ello pensó en el público infantil, así como hace tantos años descubrir la maleabilidad del barro lo llevó a esta actividad.
“La cerámica es como detener en el tiempo un fragmento de tu imaginación. Puedes percibir la maleabilidad del barro, pero en cuanto la pones en el horno sabes que quedará estática para siempre y lo único que podemos hacer a partir de eso es observarla. Me llamó la atención esa dualidad.
“Invito es a retomar la obra, volver a jugar con ella e interactuar, como el niño hace con sus juguetes.
“No las pensé así de antemano, pero sí me di cuenta de que quiero romper con la idea de que las piezas son inaccesibles, sagradas o intocables. No quiero que el público esté en actitud pasiva, de observación; para ello empleé una técnica especial para que la cerámica sea más resistente al contacto”, dijo Polverigiani.
Metáfora del cambio
El alfarero argentino explicó: “la imaginación de los niños es maravillosa. Si les das la arcilla, ya saben qué hacer. No tenemos que explicarles nada. Tenemos que dejar que jueguen y aprendan con ella. Considero que así pueden tomar cariño a este arte, y después ayudarlos a terminar la cerámica para que puedan ver su creación y entender lo frágil que puede ser”.
La técnica que emplea es la de alta temperatura, la cual utiliza la pasta de gres, una mezcla de arcilla, arena cuarzosa, desgrasantes y fundentes, con las que logra producir una cerámica dura, densa y vitrificada, similar a la piedra.
Para los adultos aplica la misma fórmula. Según el ceramista, sus creaciones son piezas y rompecabezas: “me gusta ocultar detalles, o jugar con la apariencia. Me encanta ver las caras de sorpresa de quienes las manipulan. Eso es parte de mi trabajo”.
Afirmó que se trata de entender que nada es perpetuo y que el tiempo siempre cambiará nuestra percepción de las cosas y, por ende, así superar las limitaciones de los conceptos de la cerámica.
En su visita a México, Luciano Polverigiani se dijo asombrado con el gran panorama cultural y las variadas técnicas utilizadas en la cerámica. Y reconoció: “entiendo al fin por qué muchos de mis amigos y colegas han decidido venir a este maravilloso país. México es una plataforma indispensable para la cerámica internacional. Es un lugar con una amplia variedad cultural, muchos pueblos aún la trabajan como forma ancestral, y eso es riquísimo.
“Tengo amigos y colegas que ‘fueron atrapados’ en esta vorágine de cariño mexicano. Hay técnicas complejas que no conocemos del todo; podemos apoyarnos entre nosotros para seguir innovando y fortalecer con ustedes nuestro vínculo de hermandad.”












