Jueves 8 de enero de 2026, p. 26
Guadalajara, Jal., Autoridades estatales consideran que pudo haber complicidad entre criminales y policías, mismos que tardaron en llegar al lugar de la balacera cometida el pasado 29 de diciembre en los límites entre Zapopan y Guadalajara, donde fueron acribillados el supuesto empresario del Mercado de Abastos de la capital jalisciense, Alberto Prieto; la hija de éste, de 16 años, Sara Paola, así como uno de sus escoltas.
“No se descarta, pero tampoco se confirma. Eso tocará definirlo a los órganos internos de control de cada comisaría municipal, así como a la propia Fiscalía (del Estado); se deben hacer las investigaciones para saber si hay responsabilidad de algún policía o de algún mando de la corporación por omisiones en su trabajo”, señaló ayer el secretario de Seguridad Pública estatal, Juan Pablo Hernández, en conferencia de prensa.
Patrullas tardaron en llegar
Ismael Ramírez, comisario de Seguridad Ciudadana de Guadalajara, declaró antier que las patrullas tardaron de ocho a nueve minutos en arribar a los lugares de la refriega, en las colonias Santa Eduwiges y Residencial Victoria. Dijo que antes de intervenir, las unidades se concentraron en un punto, conforme a los protocolos de seguridad.
En la conferencia de ayer, el fiscal estatal Salvador González reportó que en el sitio de los hechos se recolectaron 2 mil 22 casquillos de fusiles de asalto. Hace unos días, autoridades aseguraron ocho vehículos que los al menos 30 agresores agresores utilizaron durante el ataque.
Ramírez confirmó que Alberto Prieto contaba con antecedentes penales por portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, pero evitó referirse a la acusación de que también remarcaba tráileres, hecha el martes por el gobernador Pablo Lemus.
De su lado, la vicefiscal de Personas Desaparecidas, Blanca Jacqueline Trujillo, rechazó una conexión entre el triple homicidio y el secuestro exprés de una familia de origen colombiano perpetrado el lunes anterior en Tonalá.












