Jueves 8 de enero de 2026, p. 2
Al calificarlo de acto de justicia histórica y de profundo significado simbólico, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó ayer la develación de seis monumentos dedicados a mujeres de pueblos originarios –en su mayoría gobernantes prehispánicas–, que se integran al Paseo de las Heroínas, en avenida Paseo de la Reforma.
Acompañada por la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, e integrantes mujeres de su gabinete –entre ellas las secretarias de Gobernación y de Cultura, Rosa Icela Rodríguez y Claudia Curiel, así como la fiscal general de la República, Ernestina Godoy–, la mandataria afirmó que esta acción va más allá de colocar nuevas esculturas en el espacio público.
“Es un reconocimiento explícito a quienes han sostenido, desde sus comunidades y a lo largo de siglos, quizá milenios, la vida cultural, social y espiritual de México”, apuntó.
“Estas esculturas representan la grandeza de las mujeres indígenas, su sabiduría transmitida de generación en generación, su vínculo con la tierra, sus formas comunitarias de organización y los valores que han preservado –incluso frente a la exclusión y la violencia–, que son los valores del pueblo de México.”
Las efigies, elaboradas en el Taller de Edysa Ponzanelli y emplazadas en la acera a la altura del Museo de Arte Moderno, con la cara al cerro sagrado de Chapultepec, representan a personajes femeninos fundamentales.
Se trata de Tzak-B’u Aha (La Reina Roja), de Palenque; Tecuichpo-Ixcaxochitzin, hija de Moctezuma; la Señora 6 Mono, dirigente guerrera mixteca; Xiuhtzatzin, gobernante tolteca; Eréndira, princesa purépecha, y Malintzin (La Malinche), intérprete de Hernán Cortés.
Presente y futuro de la patria
“Honrarlas en un espacio tan emblemático –subrayó la Presidenta– es reconocer que la transmisión cultural no pertenece al pasado, sino al presente y al futuro de la patria. Su presencia en el corazón de la ciudad capital es también un símbolo firme contra el racismo, el clasismo y el machismo.”
Sheinbaum enfatizó la necesidad de saldar deudas históricas. “Durante demasiado tiempo, las mujeres, y en particular las mujeres indígenas, han sido invisibilizadas o relegadas a los márgenes del relato nacional”, señaló.
“Al ocupar el centro de la patria, el Paseo de la Reforma, un espacio históricamente reservado para héroes y gestas históricas, afirmamos que las mujeres indígenas son parte fundamental de la historia y que su dignidad no admite jerarquías ni exclusiones, que su dignidad es la dignidad de un pueblo entero.”
Sostuvo que sin ellas “no se entiende la historia de México, no se entiende México ni su presente ni el horizonte de igualdad y respeto al que aspiramos como sociedad en transformación, con un maravilloso legado de grandeza”.
La mandataria habló de Malintzin, cuestionando la narrativa histórica que la señala como una traidora. “Esa interpretación responde más a una necesidad de culpar que a una comprensión profunda de nuestra historia”, aseguró.
Destacó que dicha intérprete fue convertida en emblema de una supuesta fractura original para explicar la soledad del mexicano, cuando en realidad su vida refleja la condición de una mujer inmersa en un mundo de violencia, de invasión y despojo, que hizo uso de su palabra y de su conocimiento lingüístico para sobrevivir.
“Reconocerla hoy no es reabrir viejas heridas, no; es cerrar una deuda histórica, es demostrar el relato que justificó el machismo y el racismo; es cerrarlo y afirmar que en ella hay mediación, inteligencia y complejidad, no traición ni vergüenza”, resaltó.
En su turno, Clara Brugada celebró la reivindicación de esas seis mujeres que “abrieron camino cuando no los había” y dieron su vida por su pueblo, luchando aun cuando la historia no las nombraba.
Recordó que el Paseo de las Heroínas –iniciado por Sheinbaum en su gestión al frente de la capital del país– ya rinde homenaje a otras figuras femeninas como Leona Vicario, Sor Juana y Gertrudis Bocanegra, y recalcó que tuvo que venir una mujer Presidenta para reconocerlas a todas.
La presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, Claudia Olivia Morales Reza, resaltó que en las efigies de esas seis figuras se reconoce a las mujeres que cuidaron la tierra, transmitieron la palabra, resistieron el despojo y mantuvieron viva la esperanza.
“Todas rompieron el silencio impuesto y dejaron huella allí donde la historia oficial quiso ver ausencia. Nombrarlas hoy es devolverlas al lugar que siempre les perteneció; es motivar que las mujeres de este país se reconozcan en ellas, que encuentren en sus historias un espejo, una raíz, una fuerza.”
Por su parte, la creadora escénica Jesusa Rodríguez urgió a impulsar una ciencia con perspectiva de género, al exponer cómo algunas investigaciones arqueológicas e históricas se obstinan en invisibilizar el papel central de la mujer en el pasado del país.
En ese acto, al que asistieron también representes de diversas culturas originarias del país, participaron además la coordinadora nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Valeria Valero Pie, y Marisela González González, proveniente del pueblo hñähñu (otomí).












