Miércoles 7 de enero de 2026, p. 11
En el campamento irregular de migrantes en la colonia Vallejo, alcaldía Gustavo A. Madero, los regalos de los Reyes Magos llegaron mediante donaciones. En el asentamiento viven sobre todo familias venezolanas, la mayoría de las cuales no tienen recursos para que sus hijos reciban algún presente.
Desde temprano, niños y niñas aguardaban gustosos a orillas de las vías del tren, donde están construidas sus endebles viviendas, en espera de pelotas de plástico, muñecas, papalotes, trompos, carritos y dulces, donadas por personas y organizaciones civiles, algunas de las cuales también entregaron atole y roscas de pan.
La mayoría de los menores tienen más de dos años en el campamento. Sus familias quedaron varadas tras la cancelación del programa para solicitar asilo en Estados Unidos. Muchos de ellos estudian en la escuela primaria La Prensa y sus padres laboran en los semáforos, como repartidores de plataformas de aplicación, en ventas o construcción.
“Es mejor estar feliz”
Varias de las madres y padres entrevistados señalaron que en Venezuela no es muy usual dar regalos a los niños el 6 de enero, por lo que esta tradición la aprendieron en México. No obstante, indicaron que por falta de dinero la mayoría de los niños no recibieron juguetes.
Anahí, venezolana de 10 años de edad, fue una de las pocas que encontraron un obsequio en casa. En entrevista, compartió que dejó una pequeña carta en la que pedía una tableta electrónica, pero los Reyes Magos le trajeron un par de patines. Aunque no esperaba ese regalo, “es mejor estar feliz porque hay niños a los que no les traen nada”, dijo.
Sandra y Ronny, de seis y ocho años de edad, respectivamente, son hondureños y no están habituados a recibir juguetes este día. Sin embargo, ella estaba visiblemente feliz con la muñeca que ella recibió y él con un balón.
Mientras pateaba su pelota en la cancha cercana a su casa, Ronny dijo que estaba “muy alegre” por poder jugar. “Estos días nos han venido a regalar cosas”, relató.
La emoción de los menores se duplicó cuando vieron salir desde la casa de uno de ellos a Melchor, Gaspar y Baltasar. Los Reyes Magos fueron invitados por la organización Interculturalidad, Salud y Derechos, que repartió juguetes.
“Estas acciones hacen que los niños salgan del contexto en que están. Para sus papás es un apoyo, porque también lo disfrutan”, mencionó Germán García.












