Miércoles 7 de enero de 2026, p. 30
La “privatización de la colonia” Residencial Acoxpa, cercada por vecinos, provocó que escuelas de paga se apropiaran del espacio público, que la agencia Automotriz GMC se adueñara y cerrara una calle, que acondicionó como estacionamiento, y que habitantes realicen demoliciones o construcciones sin tramitar los permisos correspondientes ante la alcaldía de Tlalpan, pero con el aval de la administración vecinal que, en los hechos, opera como autoridad.
Residentes inconformes expresaron que no son un condominio, tampoco un fraccionamiento privado. “Somos una colonia que tuvo que cerrar para evitar inundaciones sobre Canal Miramontes y Siena, hace ya muchos años subimos la barda, y por la inseguridad cercamos con rejas y plumas”.
Los vecinos se organizaron y empezaron a cobrar cuotas para la vigilancia, posteriormente crearon una asociación, que se transformó en administración, pero que actualmente opera como mesa directiva para facilitar el manejo de recursos y evitar responsabilidad jurídica.
Cada vivienda, hay más de 200, paga 600 pesos a la administración, que recibe otros ingresos “por componendas, como fue el caso de la agencia de vehículos GMC que, al apoderarse de una calle, pagó 35 mil pesos de forma directa por mitigación de obra.
“El colegio Alejandro Guillot pagó un guardia de seguridad y se le autorizó balizar la calle, seccionarla y tener 10 lugares de estacionamiento que controla con tubos y cadenas.”
La administración se abroga el derecho de permitir obras y demoliciones, que oficialmente deben ser autorizadas por la alcaldía de Tlalpan, señalaron.
Ante las anomalías, algunos residentes decidieron recurrir a las autoridades judiciales e interpusieron una denuncia penal, pero hacen un llamado a la alcaldesa de Tlalpan, Gabriela Osorio, para que tome las riendas y ponga fin a “esta anarquía”.












