La desesperada aventura de Trump // Declive de la hegemonía de EU // China, el gran rival
ada tan peligroso ni tan engañoso como el asalto a Venezuela. Tan peligroso porque las amenazas de Donald Trump sí son un peligro para todos en la región y nada tan engañoso porque no nos muestra la fuerza de una hegemonía, sino su desesperación, su debilidad frente a otros países emergentes, China en particular, que le disputan con éxito el mercado mundial.
Como cualquier animal herido, Estados Unidos recurre a la fuerza para tratar de frenar el ascenso, que ya parece imparable, de China. El análisis que hace John Mearsheimer, y que debe ser de obligada escucha (se le puede localizar en YouTube), explica con buena profundidad qué pasa en Estados Unidos: su desesperación.
Hay que aclarar que el personaje al que citamos es un filósofo, catedrático de la Universidad de Chicago, con posturas ideológicas muy críticas hacia el imperio gringo. Uno de sus comentarios advierte que el potencial económico de Estados Unidos va en declive, que su industria, antes fundamental para el mundo, hoy cede frente a la pujanza china que oferta mejores y más baratos productos.
También nos deja claro que la situación dentro de Estados Unidos es cada vez más alarmante para los propios gringos, y que lo que se ha invertido en las aventuras desesperadas de guerra del señor Trump, debió utilizarse para modernizar una buena parte de lo mucho envejecido de su país.
Habría que agregar que el país del norte no estuvo al margen de los estragos del neoliberalismo. También allá pegó el abandono de las instituciones, el incremento en las desigualdades, el olvido y hasta desprecio por su país y el amor desmedido por el dinero. Todo eso que hoy deriva en la debilidad del Leviatán.
Así las cosas, el uso de la fuerza para tratar de imponer ciertas condiciones a los países, por ejemplo de la región, no servirá para resarcir la fuerza perdida, como explicó ayer por la mañana la PresidentA Sheinbaum, sino para crear resistencias de todo tipo.
Y lo peor para ellos: todos estos movimientos desesperados no frenarán la ola china que ya trabaja en todos los países de la región, incluyendo, desde luego, al de las barras y las estrellas.
No hay nada fácil en Occidente. Mientras el autoengaño siga siendo la forma de explicar el declive, la desesperación habrá de crecer y el peligro para todos se irá incrementando. Tal vez Trump logre dominar a Venezuela, pero ¿será capaz de dominar a Estados Unidos cuando allá se den cuenta de su caída?
El manejo concienzudo de las relaciones de México con el gobierno de Trump no vacuna contra la locura y la exasperación, por eso debería convocarse a una gran demostración popular y masiva en la que todos, desde el Zócalo, por ejemplo, le digamos NO al señor Trump y su desesperada desesperación, si me permiten el juego de palabras.
De pasadita
Después de meses y meses de escuchar el mismo discurso que promete remedio y de caer, sin posibilidad de evitarlo, en alguno de los cientos o miles de baches en toda las calles de la metrópoli, la pregunta es obligada: ¿A quién le importa la ciudad?
En la alcaldía Cuauhtémoc, donde una mañana, en muchas de sus calles amanecieron mantas prometiendo tapar los baches, éstos han crecido y nuevas oquedades han nacido bajo la protección de Alessandra Rojo de la Vega, quien día con día nos demuestra que no es capaz, en meses y meses, de tapar los baches, pero resultó rápida y veloz para retirar monumentos históricos que hablan de nuestra cultura y de la defensa de la soberanía en la región. ¿A dónde vamos a parar?












