Opinión
Ver día anteriorMartes 6 de enero de 2026Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Fortalecer la cooperación educativa para forjar un futuro próspero entre China y México
L

a educación es el vínculo que transmite la civilización, el motor que estimula la innovación y el fundamento que construye el futuro. Tanto China como México sitúan la educación en una posición estratégica para el desarrollo nacional. El presidente chino Xi Jinping subraya que la educación constituye la base de la construcción de un gran país y la revitalización de la nación, mientras que su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, también plantea que su administración transformará a México en una república educadora, humanista y científica. Esta aspiración compartida hacia la modernización educativa constituye el impulso endógeno para profundizar la cooperación educativa entre China y México.

En los últimos años, bajo el liderazgo estratégico de los jefes de Estado de ambos países, la cooperación educativa sino-mexicana ha entrado en “una vía rápida”, mostrando un panorama multidimensional que abarca desde el impulso a nivel gubernamental hasta la amplia participación social, y desde el aprendizaje de idiomas hasta la integración de los intercambios culturales y la investigación científica.

Liderazgo de alto nivel traza el rumbo para la cooperación educativa. En el tercer Documento sobre la política de China hacia América Latina y el Caribe, publicado recientemente, China plantea claramente su respaldo a la cooperación en educación, formación de recursos humanos, e intercambio académico y entre think tanks. En noviembre de 2025, se celebró en Beijing el Foro de Desarrollo Educativo China-CELAC, la primera plataforma de diálogo educativo de alto nivel entre China y los miembros de la CELAC. Asimismo, en noviembre de 2024, el ministro de educación de China, Huai Jinpeng, visitó a México y firmó un acuerdo de cooperación en educación superior con la Secretaría de Educación Pública de México. Además, se han celebrado ya cuatro ediciones del Foro de Rectores de Universidades China-México, uno de los logros más relevantes de la Subcomisión de Cooperación Educativa y Cultural de la Comisión Binacional Permanente China-México. Estos mecanismos han sentado una sólida base política y han proporcionado garantías institucionales para una cooperación educativa profunda y sostenible entre ambos países.

Las becas consolidan las bases para una amplia participación social. Gracias a los programas de becas gubernamentales de ambos países, cada vez más jóvenes mexicanos viajan a China para estudiar chino, economía, comercio, política internacional, entre otras especialidades, considerando al país asiático como “una tierra fértil de esperanza”. De manera recíproca, un número creciente de estudiantes chinos elige prestigiosas instituciones mexicanas como la UNAM, El Colegio de México, el IPN y el Tecnológico de Monterrey. Este intercambio bidireccional, semejante a pequeños arroyos que confluyen en un gran río, contribuye a la formación de talentos que nutrirán el futuro de las relaciones bilaterales.

El idioma actúa como puente para el aprendizaje mutuo entre civilizaciones. Los siete Institutos Confucio establecidos en distintas regiones de México se han convertido en importantes ventanas para aprender chino y conocer la cultura china. El concurso anual Puente Chino ofrece a los jóvenes mexicanos un escenario para mostrar sus conocimientos lingüísticos de chino. Con ocasión de la Conferencia Mundial del Idioma Chino 2025, el presidente Xi Jinping envió una carta a jóvenes sinólogos, alentándolos a actuar como mensajeros del entendimiento entre civilizaciones. El idioma no sólo es una herramienta de comunicación, sino también un puente que permite que dos civilizaciones milenarias, China y México, se escuchen, se comuniquen y se comprendan mejor.

La investigación y la formación profesional impulsan la transferencia de resultados. En el ámbito académico, las instituciones de investigación de ambos países desarrollan proyectos conjuntos en áreas de interés común. En paralelo, en el campo de la educación técnica y profesional, instituciones chinas y mexicanas cooperan con empresas para explorar modelos de formación adaptados a las necesidades industriales. Desde el intercambio académico hasta la aplicación práctica, la cooperación universitaria entre China y México no sólo impulsa el desarrollo económico y social de ambos países, sino que también aporta ideas y soluciones para enfrentar desafíos globales.

De cara al futuro, China avanza con pasos firmes hacia la modernización al estilo chino, mientras México progresa en el marco de su Cuarta Transformación. La creciente demanda de talentos de ambas partes abre amplias perspectivas para profundizar la cooperación educativa. Debemos toma esta oportunidad para elevar la colaboración a un nivel superior: por un lado, centrar los esfuerzos en áreas clave como la innovación científica, el desarrollo verde y la economía digital, y establecer los centros de investigación conjunta o Talleres Luban, con el fin de formar conjuntamente talentos de alta calidad que fortalezcan la cooperación en capacidades productivas; por otro, profundizar los lazos entre pueblos por medio de intercambios culturales y diálogos académicos continuos, para que el respeto y el aprecio por la diversidad cultural se arraiguen en la sociedad y las nuevas generaciones se conviertan en firmes herederas y constructoras de la amistad sino-mexicana.

La cooperación educativa es una empresa de alcance centenario con beneficios que perduran por generaciones. Estoy convencido de que la cooperación educativa entre China y México, tan firme como el nopal de México y tan dinámica como el bambú de China, demuestra una vitalidad renovada y se consolidará como una base sólida y una fuente de impulso para el desarrollo estable y duradero de la Asociación Estratégica Integral China-México.

*Embajador de China en México