Revés al proyecto de impuesto mínimo
Alarmante sojuzgamiento de soberanías estatales: ONG
Martes 6 de enero de 2026, p. 21
Los intentos por gravar a grandes transnacionales, sobre todo tecnológicas, cedieron una vez más a las imposiciones de Estados Unidos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) anunció el acuerdo sobre el gravamen mínimo, que se había discutido durante al menos una década, pero no reconoció el revés dado por la administración de Donald Trump.
El secretario del Tesoro de Estado Unidos, Scott Bessent, aclaró que con este acuerdo las multinacionales estadunidenses no pagarán el impuesto mínimo global de 15 por ciento que al menos hasta octubre cobraban 65 países, a fin de evitar que las grandes empresas transfieran sus beneficios a paraísos fiscales y reduzcan su carga tributaria.
“En estrecha coordinación con el Congreso, el Tesoro trabajó para alcanzar un acuerdo con los más de 145 países del Marco Inclusivo de la OCDE/G-20 para que las empresas con sede en Estados Unidos permanezcan sujetas únicamente a los impuestos mínimos globales estadunidenses, a la vez que se las exime del Pilar 2”, detalló Bessent.
El secretario del Tesoro hizo referencia a los amagos que se hicieron en el Congreso de Estados Unidos para imponer un “impuesto de venganza” a empresas y personas de países que, según el gobierno de ese país, gravaran de manera discriminatoria a las compañías estadunidenses.
Esa amenaza quedó rebasada luego de que Estados Unidos llegó a un acuerdo con los miembros del G-7 (integrado también por Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Reino Unido). Sin embargo, este nuevo acuerdo de tributación internacional anunciado por la OCDE, que organizó supuestas negociaciones entre 147 países por años, no sólo afecta a las potencias mundiales, sino a todas las arcas públicas de todos los países donde operan las transnacionales estadunidenses.
Según cálculos de la OCDE, la iniciativa para cobrar un impuesto mínimo global de 15 por ciento a las multinacionales con ingresos de al menos 879 millones de dólares al año dejaría 220 mil millones de dólares para las arcas públicas en todo el mundo. Con el anuncio de este nuevo convenio, en el que prevalecieron los intereses estadunidenses, el organismo no ofreció una actualización de cómo quedará la recaudación internacional.
“Los países de la OCDE, incluidos los de la UE y el Reino Unido, acaban de ceder ante Donald Trump su derecho soberano a gravar a las empresas que operan dentro de sus fronteras. Esto supone una subyugación alarmante de las soberanías estatales, y sin embargo se presenta como un acuerdo fiscal histórico”, comentó Alex Cobha, director ejecutivo de Tax Justice Network, un colectivo internacional de especialistas en justicia fiscal.
Cobha detalló que, respecto a 2016, actualmente las multinacionales estadunidenses están transfiriendo el doble de beneficios del extranjero a Estados Unidos y esas mismas compañías son responsables de casi un tercio de las pérdidas de todos los países por abuso fiscal corporativo.
Dado que se pagan impuestos con base en el lugar que se declaran los ingresos y no donde realmente los obtienen, las corporaciones multinacionales modernas trasladan sus ganancias a paraísos fiscales antes de declararlas, y como resultado pagan menos de 348 mil millones de dólares en impuestos cada año, detalló Tax Justice Network.












