lo largo de la madrugada de este sábado, no hemos encontrado un medio informativo mexicano que nos describa la situación real de lo sucedido en Venezuela. Es increíble que no exista un noticiero oficial del país que esté al tanto de lo que pasa en el mundo. Lamentablemente en el canal 14, supuestamente, un canal al servicio de la comunidad, de probada imparcialidad y objetividad, no cubre la visión que necesitamos, el espacio importante internacional se le ha otorgado a la cadena francesa France 24, la cual es prácticamente Televisa, o TV Azteca.
Es difícil acceder a la cadena Telesur, a la cadena RT en español, conocida como Actualidad RT. Ésta es un sistema estatal de noticias de televisión, propiedad del Estado ruso, con sede en Moscú. Fue lanzado en 2009 con centros de operaciones permanentes en Miami, Nueva York, y Washington. Por lo menos, las noticias que transmiten están más apegadas a la realidad. Y, ni qué hablar de la cadena china, está prácticamente vetada en México. Ya conocemos a las cadenas estadunidenses, como Fox News, CNN y otras, donde se promueve más el neoliberalismo y se disculpan las tropelías de los gobiernos estadunidenses. Eso es lo que tenemos en la televisión mexicana. Están las 24 horas transmitiendo sus noticieros con apego a las peores mentiras que ya conocemos. En resumen, a esas horas de la madrugada, los únicos noticieros que cubrían la ilegal y criminal invasión a un país soberano, como lo es Venezuela, han sido los estadunidenses.
Buscamos por todos los canales y señales radiofónicas del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), y no encontramos nada. Únicamente, algunos espacios de redes sociales. Los canales de Televisa y TV Azteca propagaban las peores mentiras. A eso le llaman “información” sólo repetían las mismas imprecisiones y falacias que las cadenas de Estados Unidos. Lamentable, también, la postura del único miembro de las benditas redes sociales, que transmitió casi al mismo tiempo que sucedían los acontecimientos fue “Campechaneando”, ya que su postura fue a favor de Estados Unidos. Según su conclusión, el culpable fue el presidente Nicolás Maduro por no rendirse ante Trump y arriesgar a su pueblo por llamarles a defender a su país. El comunicador no tiene idea de lo que es la defensa de la soberanía nacional.
En resumen, no contamos con un sistema de comunicación de alto nivel. Por esa razón, la población está desinformada. La declaración de que el pueblo ya conoce la postura de la derecha, no es una verdad absoluta. El peligro está latente. Sin información veraz y objetiva, la derecha, la ultraderecha y el fascismo son un peligro en crecimiento. Nos falta mucho para tener la cobertura de las grandes empresas de información como las estadunidenses. Es importante ponernos al corriente si es que queremos que la población tenga claro lo que pasa en el país y en el mundo. El sistema de radiodifusión nacional mexicano debe aplicarse a fondo.
Por otro lado, no sólo la falta de información pronta y objetiva ha jugado un papel perjudicial para la formación de la opinión pública en nuestro país y en el mundo. Ya es intolerable el papel vergonzoso que ha jugado la ONU. Esta organización ha devenido escudo protector de las peores maniobras de los, también, peores gobernantes de los países neocolonialistas, depredadores y seudodemocráticos. Antonio Guterres no ha podido ni ha querido cumplir su papel de conciliador, de centinela de la paz mundial y de promotor de la cordialidad entre las naciones. Su papel, más bien, ha sido cómplice de las peores decisiones que han tomado los países que abusan de los más vulnerables. El colonialismo en su máxima expresión. Sus llamados son tan ridículos y falaces que no podemos llamarle más que un secretario hipócrita cómplice.
Como si fuera cualquier cosa, declara “peligroso precedente” cuando ya es más que conocida la historia bucanera de todos los gobiernos estadunidenses, republicanos y demócratas. Son la misma bazofia. La violación absoluta del gobierno de Trump a todas las leyes internacionales de respeto entre las naciones es un acto criminal, no es un acto de defensa a la soberanía de Estados Unidos. Es un crimen.
La reciente captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadunidenses ha generado un cambio importante en la política venezolana, pero seguirán defendiendo a su nación. Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido trasladados a Nueva York para enfrentar cargos de “narcoterrorismo” y posesión ilegal de armas. La comunidad internacional ha reaccionado de diversas formas: México lo ha condenado, Brasil lo ha calificado de inaceptable, Australia ha pedido una transición pacífica, y Rusia y China lo consideran una intervención. Y ésta es la realidad. Es una intervención totalmente repudiable, inaceptable y criminal. Ya están frotándose las manos los grupúsculos antipatriotas venezolanos haciendo cuentas alegres del país que, ahora según ellos, les corresponde dirigir. El asalto al poder no les otorga legitimidad. Nadie ha votado por ellos. Han cometido traición a su patria.
(Colaboró Ruxi Mendieta)
“Para Ximena Guzmán Cuevas y José Muñoz Vega, la justicia llegará”












