La decisión, ante la “ausencia temporal” del mandatario
Domingo 4 de enero de 2026, p. 3
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela ordenó la noche de este sábado que la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asuma “inmediatamente la presidencia encargada de la República Bolivariana de Venezuela, conforme lo establecido en el artículo 234 de la Constitución”, luego de declarar “la ausencia temporal del presidente de la república, ciudadano Nicolás Maduro Moros, para todos los efectos legales correspondientes”.
Se trata de una decisión conjunta de la Sala Constitucional del TSJ en atención a la solicitud de interpretación del artículo 233 constitucional realizada por Rodríguez en su condición de vicepresidenta.
Más temprano, Rodríguez aseveró que “el único presidente de Venezuela es Nicolás Maduro” y exigió su liberación inmediata junto a su esposa Cilia Flores.
Rodríguez se dirigió al país en cadena nacional por la tarde al encabezar el Consejo de Defensa de la Nación, máximo órgano constitucional de consulta en materia de defensa y seguridad.
En la reunión estaban el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez; el ministro de Defensa, Vladimir Padrino; el jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, general Domingo Hernández Lárez; el ministro del Interior, Diosdado Cabello; la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Caryslia Rodríguez; el fiscal general Tarek W. Saab, y todos los vicepresidentes sectoriales del gobierno bolivariano.
Lo anterior hacía notar que el gobierno y los poderes del Estado se encontraban en pleno funcionamiento. Rodríguez llamó al pueblo venezolano a la unidad y mantenerse en calma para afrontar, en fusión cívico-militar-policial, la defensa de la soberanía. También reiteró la disposición del gobierno bolivariano de entenderse y resolver la situación con Washington a través del diálogo.
“Estamos dispuestos a relaciones de respeto, en el marco de la legalidad internacional y de las leyes de la República Bolivariana de Venezuela, es lo único que aceptaremos para un tipo de relación luego de haber atentado y haber agredido militarmente a nuestra amada nación”, dijo.
Al mismo tiempo, sentenció que “Venezuela no va a ser colonia de nadie, de ningún imperio viejo ni nuevo” y que “la respuesta del país será unitaria, organizada y consciente, defendiendo la soberanía con dignidad”.
La vicepresidenta entregó el decreto de conmoción externa, que ya había firmado Maduro, a la presidenta del Tribunal Supremo para su respaldo legal por la Sala Constitucional. Añadió que el mismo entraría en vigor de inmediato. Esta figura es una de las tres formas de estado de excepción previstas en la Constitución y permite al gobierno activar de manera plena a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en todo el territorio para enfrentar situaciones que pongan en peligro la república.
Conmoción y movilización
Las primeras horas luego del bombardeo mostraban una población impresionada por el impacto de los graves hechos ocurridos, al tiempo que la dirigencia política convocó a la movilización permanente en defensa de la soberanía.
Las calles de Caracas y otras ciudades del país amanecieron vacías, pero entrada la mañana se comenzaron a dibujar dos panoramas.
Por un lado, multitudes de chavistas y simpatizantes de Maduro se concentraron en las plazas Bolívar de cada ciudad, liderados por los gobernadores y alcaldes, para manifestar públicamente su rechazo a los ataques. La otra cara del ambiente que se vivía en Venezuela era la de parte de la población nerviosa y tratando de comprar víveres y medicamentos. Se observaron largas filas a las puertas de supermercados y farmacias.
Los terminales de transporte estaban vacías, ni el Metro ni el ferrocarril funcionaban, mientras la mayoría de las personas o permanecían en sus casas o se movían con cautela. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, informó que los organismos de seguridad realizaban patrullajes para constatar la situación en cada sector y garantizar la continuidad de los servicios públicos.
El canciller, Yván Gil, informó de manera constante en redes sociales, así como en medios de comunicación nacionales e internacionales la decisión de Venezuela de exigir a la ONU y otros organismos su acción inmediata para condenar y detener la agresión. También reportó sobre cada gesto de solidaridad recibido desde otros países.
Aunque no se conocían saldos de víctimas, en redes y aplicaciones circulaban mensajes que daban cuenta de civiles muertos y heridos. Cabe señalar que los objetivos atacados están rodeados de zonas residenciales: el Fuerte Tiuna; la base aérea La Carlota, en Caracas; el puerto de La Guaira; la base aérea Libertador, en Maracay, y el aeródromo de Higuerote, en Miranda.
Por la tarde, las calles de Caracas se veían desoladas. Sin embargo, también se observaron movilizaciones de militantes del chavismo en algunos puntos claves de la ciudad, como la Plaza Bolívar y las afueras del Palacio de Miraflores.
Efectivos militares y policiales patrullaban bajo el mando del ministro Diosdado Cabello.
Caminar en el centro de Caracas significaba recorrer trechos de calles solitarias con intermitencia de grupos de personas caminando con dirección a la avenida Urdaneta, donde se ubica la sede presidencial.
Mientras en redes sociales se podían ver manifestaciones en el extranjero de venezolanos celebrando el ataque, en Caracas el cuadro era distinto: las únicas manifestaciones callejeras eran las de quienes exigían el regreso de Maduro y denunciaban la agresión imperialista.
Indignación y ningún festejo
Antonio Guzmán, caraqueño de 56 años, del barrio La Candelaria, a unas cuadras de la sede del gobierno, dijo que salió junto a algunos vecinos porque considera un deber rechazar la “agresión asesina” de Estados Unidos contra su país: “La patria es sagrada, se defiende hasta del imperio más poderoso”, expresó airado. Comentarios similares se escucharon entre quienes caminaban hacia el centro, muchos al grito “¡devuelvan a Maduro!”
Johana Sánchez, joven de 29 años que caminaba junto a un grupo de unas ocho personas, denotaba mucha afectación por la violencia de los ataques. “Duele mucho lo que nos han hecho, porque murió gente, gente inocente fue herida; ¿es eso lo que quieren para mi país?”, alcanzó a decir al borde de las lágrimas.
En otros sectores de la ciudad, como el municipio Chacao, al este, una zona tradicionalmente identificada con la oposición, las personas prefirieron permanecer en sus casas y no expresar ninguna reacción pública sobre lo ocurrido la madrugada de este 3 de enero. Las pocas personas que caminaban en las calles mantenían el ceño fruncido y evitaban cualquier contacto.
El gobierno bolivariano mantiene el control del país. Los gobernadores se pronunciaron consecutivamente en las regiones, al frente de manifestaciones callejeras, expresando su respaldo al presidente Nicolás Maduro y denunciando la arremetida de Estados Unidos.
Nadie celebró el secuestro del presidente Maduro, más bien era patente la preocupación y el temor por un eventual segundo ataque, que Trump no descartó y constituía aún una posibilidad, toda vez que, al menos el día del suceso, éste no logró sacar al chavismo del poder.












