Martes 23 de diciembre de 2025, p. 27
Guadalajara, Jal., Manuel N, uno de los presuntos autores materiales del homicidio del líder agrario de San Lorenzo Azqueltan, Marcos Aguilar, fue vinculado a proceso por homicidio calificado y tentativa de homicidio por un juez en Colotlán, por lo que deberá permanecer en prisión preventiva por un año, y a la fiscalía estatal le dio de plazo seis meses para que desahogue la investigación completa.
Decenas de tepehuanes y wixaritari acudieron a las afueras del juzgado a casi dos horas por carretera de San Lorenzo Azqueltan, como medida de presión al juzgador, luego de que en los recientes 10 años se han cometido de forma impune múltiples agresiones por la disputa del territorio ancestral indígena.
En el sitio los comuneros extendieron mantas y lanzaron consignas como medida de presión para que el juez no fuera a dejar en libertad al detenido, pese a las pruebas y testimonios recabados.
“La presencia de los compañeros fue para que no hubiera la misma impunidad con que se ha desarrollado un conflicto que tiene 10 años, desde que la comunidad reclamó en juzgados la titulación de 39 mil hectáreas de sus tierras ancestrales”, dijo uno de los manifestantes, contento tras la decisión del juzgador.
El 26 de noviembre anterior, hombres armados asesinaron a Marcos Aguilar y dejaron lesionado a su hermano Gabriel por golpes y disparos, en el predio El Caracol, dentro del territorio comunal de Azqueltan, en el municipio de Villa Guerrero, en el noroeste de Jalisco.
Según las denuncias de testigos de la agresión, Manuel N, en compañía de Esteban N, José N, Víctor N y Abraham N, fueron los atacantes pero sólo se logró detener al primero, quien también resultó herido al parecer por el fuego cruzado de sus propios compañeros.
Los comuneros han acusado al particular Juan Aguilar, quien reclama como propio el polígono El Caracol, de ser él quien contrata a los gatilleros. Denunciaron que en su casa se reúnen de forma periódica los señalados, pese a que supuestamente están prófugos.
Los quejosos sostienen que ese grupo armado se convirtió con la complicidad de policías locales y estatales, en una guardia blanca que actúa de forma impune, que los ha invadido y despojado de parte de su territorio, amenazado, desaparecido, golpeado y ahora, asesinado.












