Viernes 28 de noviembre de 2025, p. 20
En México las pensiones de las mujeres son alrededor de 35 por ciento más bajas que las de los hombres al final de su vida laboral. Esta desigualdad responde por un lado a que los varones entran antes al mercado ocupacional, pero también a la diferencia de salarios y a la sobrecarga de trabajo no remunerado que se deja a ellas, reportó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En su informe sobre pensiones, el organismo subrayó la desigualdad que acompaña a las trabajadoras no sólo cuando están en el mercado laboral, sino también cuando lo dejan. A la par, reiteró que el envejecimiento demográfico, provocado por el descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida, seguirá aumentando la presión fiscal sobre los sistemas de pensiones.
En este punto, la OCDE subraya que en general –en el promedio de los países que la confoman– en 2050 habrá 52 personas de 65 años o más por cada 100 en edad laboral, que se considera de entre 20 y 64 años. Es decir, prácticametne por cada dos personas en edad de trabajar, habrá una en retiro.
Aumentar la edad de retiro
“El envejecimiento de la población es un desafío estructural clave para los países de la OCDE, con importantes implicaciones económicas, tributarias y sociales. Se estima que la población en edad de trabajar disminuirá 13 por ciento en los próximos 40 años y que, como consecuencia, el PIB per cápita se reducirá 14 por ciento de aquí a 2060, lo que ejercerá una presión a la baja sobre los ingresos públicos, mientras el gasto relacionado con el envejecimiento irá en aumento”, apuntó Mathias Cormann, secretario general de la OCDE.
De acuerdo con su Panorama de las pensiones, la OCDE subrayó que México es de los países donde el número de adultos mayores –con 65 años o más– crecerá de manera más acelerada en relación con la población en edad laboral (20 a 64 años). Se espera que entre 2025 y 2050 esta proporción de población en el país crezca tres veces más rápido de lo que lo hizo entre 2000 y 2025 y que en el último cuarto del siglo –de 2075 a 2100– este crecimiento sea al menos cinco veces más acelerado que el actual.
“Dado que vivimos más tiempo y llegamos a la vejez con mejor salud, necesitamos prolongar la vida laboral. Los países deben aumentar la edad de jubilación efectiva y promover las oportunidades de trabajo de las personas mayores para garantizar la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones, la seguridad económica en la vejez y un crecimiento económico sólido”, apuntó Cormann en comentarios generales sobre la situación de las pensiones en las economías de la OCDE.
Compensación
Además de las presiones demográficas, que son una constante en la discusión del Panorama de las pensiones, en esta entrega la organización expuso que, en promedio, las mujeres en los países de la OCDE reciben retiros una cuarta parte (23 por ciento) inferiores a las de los hombres. “Y la pobreza en la vejez las afecta de manera desproporcionada”, subrayó. En Japón, esta brecha llega a 47 por ciento. Sin embargo, México no se encuentra del todo atrás: por cada 100 pesos que recibe un hombre en su pensión, las mujeres perciben en promedio 65. De ahí que la OCDE reconoce la introducción del programa Pensión Mujeres Bienestar, que se da a mujeres antes de los 65 años, como una manera de compensar el trabajo no remunerado.
“Las diferencias de género en los ingresos acumulados a lo largo de la vida, producto de disparidades en el empleo, las horas trabajadas y el salario por hora, representan, en promedio, 35 por ciento, y constituyen la principal causa de la brecha de las pensiones.
“La distribución desigual del trabajo no remunerado también tiene importantes implicaciones”, enfatizó la OCDE en su informe.












