Ubicada en Iztacalco, destaca por su modelo integral, dice Jessica Pérez, directora médica

Viernes 29 de agosto de 2025, p. 33
La Clínica de Geriatría Iztacalco, primera en la Ciudad de México en esa especialidad, cumplió ayer nueve años de servicio con más de 900 mil atenciones y 11 mil 103 expedientes abiertos. Jessica Pérez Huerta, directora médica de la institución, destacó el modelo de atención integral e interdisciplinario, el cual fue adoptado por el Instituto Nacional de Geriatría para aplicarlo en sus consultas.
Audoro Vela se dio cuenta de que existía esa clínica hace ocho años al pasear con su esposa por las calles Oriente 245 y Sur 16, en la colonia Agrícola Oriental; se acercó, lo invitaron a pasar y a que se inscribiera, en ese momento tenía 86 años y un padecimiento en las rodillas.
Ayer, en los actos para conmemorar el aniversario, con 96 años llegó caminando con apoyo de un bastón para narrar su experiencia, considerada un caso de éxito de la clínica que, asegura, le ha permitido en su avanzada edad “defenderme hasta donde más he podido, he sacado mucho provecho al venir aquí”.
Cuenta que además de encontrar un trato como no había tenido en ninguna otra institución de salud, le diagnosticaron padecimientos que tampoco le habían detectado.
Monserrat Alcalá Castillo, encargada de los servicios de geriatría en la clínica, refirió que además del trastorno de marcha, con mucho dolor en sus rodillas, don Audoro tiene enfermedades crónico degenerativas como diabetes e hipertensión, presentaba déficit visual como secuela de un evento cardiovascular, además de dislipidemia, hiperplasia prostática, elevación del ácido úrico, déficit auditivo y alteraciones de su estado emocional.
Otro caso es el de Ángela Camacho Sánchez, de 74 años, quien sufrió una experiencia traumática en noviembre de 2023 que la sumió en el aislamiento.
Entre sollozos, narró que “mientras hablaba con mi hijo menor, de 43 años y padre de dos niños, fue víctima de un asalto al regresar del trabajo. Escuché que golpeaban el auto y como trataba de calmar a los delincuentes. Al día siguiente mi hijo había fallecido y eso cambió totalmente mi vida”.
La atención que recibió en la clínica con la sicóloga Rosalba Vanrian López, primero con terapia individual y posteriormente en grupo para ir superando esa situación y contar con herramientas para identificar y trabajar sus estados de ánimo, le ha permitido realizar actividades que le generan satisfacción.