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William Basinski busca crear belleza desde el caos

El artista sonoro dará un concierto en el Cenart, donde incluirá una pieza inédita

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▲ William Basinski vivió muchas carencias en su afán por mantenerse como músico experimental.Foto Seth Tissue
 
Periódico La Jornada
Miércoles 22 de abril de 2026, p. 3

La música de William Basinski (Houston, 1958) “es un puente para escuchar al espíritu”, según describen en varias plataformas el trabajo de este creador, que el 9 de mayo se presentará en la Plaza de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart), donde incluirá una pieza inédita para el público mexicano.

El artista es considerado uno de los más innovadores de la música moderna por mezclar sonidos originados desde mezclas de cintas de casetes y otras tecnologías con las cuales sumerge al público en un trance sobre sí mismos, lo que le permitió hacer ritmos inspirados en las obras de Brian Eno y David Bowie.

“Estoy muy contento de regresar a México; es un país maravilloso adonde yo mismo me iría a vivir. Esta visita me ilusiona mucho. Son un pueblo maravilloso que siempre demuestra mucho cariño a todos los que lo visitan. Estuve ahí hace dos años y no me quise ir”, comentó.

Con más de 40 años de formación musical y 30 de carrera profesional, William Basinski es un superviviente. Enfrentó discriminación por su orientación homosexual cuando su familia cambió de residencia a Florida, y luchó por sobrevivir económicamente como un artista emergente experimental. Por su manejo del clarinete y el saxofón lo consideraron para participar en orquestas importantes del país, pero él siempre prefirió seguir el camino de la música experimental.

“Por más de 25 años me he dedicado a mis ‘proyectos especiales’ y en ese entonces muy pocas personas parecían apreciarlo. Parece broma, pero me di cuenta de que tuve que esperar a que naciera mi público. Hicimos grandes esfuerzos que derivaron en el álbum The Desintegration Loops. La música ha marcado mi vida y la forma en la que veo el mundo.

“No veo con ánimos al mundo. Cada día que pasa se vuelve más loco. Vivimos un momento desagradable, con gente perversa y monstruosa en la política de mi país, enfocada en la guerra y la destrucción. Ustedes en México se ven mucho mejor porque allá tienen una muy buena presidenta, Claudia Sheinbaum, que me parece que está haciendo las cosas de forma adecuada”, comentó.

William Basinski asegura que estas problemáticas son la señal de que el sistema capitalista y machista “es como una rata arrinconada, pero veo las fracturas que se están haciendo evidentes y creo que eso es una señal luminosa y hay esperanza. Todos estamos hartos de eso, pero en lo personal sólo puedo combatirlo tratando de crear belleza desde el caos”.

Melancolía de lo breve

Con álbumes como el ya mencionado The Desintegration Loops, Lamentations y Watermusic (este último en dos volúmenes), Basinski busca enfrentarse al tedio de la existencia diaria, para lo cual pone melodías de larga duración con las cuales busca profundizar en la reflexión y permitir que su audiencia pueda conocerse a si misma.

“Me siento muy contento por el recibimiento, es una bendición que entiendan el mensaje que quiero dar. Ha sido un trabajo muy duro, de muchas carencias en mi juventud, pero agradezco a James y a mi familia por estar conmigo. Los japoneses tienen un concepto conocido como mono no aware, que se puede traducir como la melancolía de lo breve, del instante, y creo que soy muy afín a eso: a buscar lo bello en los recuerdos tristes y sentimentales que nos permiten elevar la humanidad a algo verdaderamente digno.

“Me ven como un visionario porque trabajé con carencias y me adapté. No había herramientas de mezclas cuando era joven e improvisé mucho con los sonidos jugando con casetes y sonidos. Encontré que hice música de anestesia, con melancolía, y eso me atrapó. Sigo aprendiendo cosas nuevas y eso me parece maravilloso.”

El concierto en el Cenart será una revelación para los amantes de la música trascendental porque se expondrán cinco obras, la mayoría del periodo Arcadia. “Me siento vivo cuando estoy tocando. No me gusta mucho el viaje por trabajo porque soy una persona hogareña, pero en cuanto llego al escenario todo se disipa y eso es lo que me encanta, es como si saliera de mi cuerpo. A mi público mexicano quiero cuidarlo, y que se cuiden entre ellos, hay que amarnos mucho porque eso es lo que nos está haciendo falta”.