Lunes 20 de abril de 2026, p. 22
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, gritó a sus asesores la tarde del Viernes Santo en el Ala Oeste “durante horas”, luego de conocer el derribo de una de sus aeronaves militares en Irán y que había dos tripulantes desaparecidos, en un episodio que evidenció la tensión dentro de la Casa Blanca en medio del conflicto en el golfo Pérsico, informó ayer The Wall Street Journal.
El mandatario gritó a sus consejeros durante horas y exigió que el ejército rescatara a los aviadores de inmediato. Sin embargo, tropas de Estados Unidos no habían estado presentes en Irán desde el derrocamiento del sha y el triunfo de la revolución islámica en 1979, que desencadenó la crisis de los rehenes, por lo que el Pentágono necesitaba encontrar la manera de acceder al peligroso territorio del país islámico y evitar a su ejército.
El mandatario, aislado
Según un alto funcionario del gobierno, “los asesores mantuvieron al presidente fuera de la sala mientras recibían actualizaciones minuto a minuto, pues creían que su impaciencia no sería útil; en cambio, lo mantuvieron informado de los momentos claves.
“Un aviador fue rescatado rápidamente, pero no fue hasta el sábado por la noche que el presidente recibió la noticia de que el segundo fue salvado en una operación de alto riesgo”, relató ayer el rotativo.











