La compañía de danza independiente está integrada por varones de la comunidad // Para celebrar el aniversario estrenará Quinceañere el 21 de junio en el teatro Esperanza Iris
Lunes 20 de abril de 2026, p. 2
La compañía de danza independiente México de Colores, conformada por varones de la comunidad LGBT+, cumple 15 años de ser “un caballo de Troya”, aseguró en entrevista con La Jornada Carlos Antunez. “Siempre digo que la manera más contundente y divertida de hacer una revolución es con arte”, apuntó.
Para celebrar este aniversario, la compañía “echará la casa por la ventana” con el estreno del espectáculo Quinceañere, que incluirá en su programa valses y otros bailes típicos, el 21 de junio en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. Además, tienen aseguradas presentaciones en Puerto Vallarta, Jalisco; Guanajuato; Nayarit y Guerrero.
México de Colores, según Antunez, habla del amor. En sus presentaciones, explicó, “la gente ríe, se incomoda un poco; pero cuando termina el espectáculo, todas las barreras mentales que tenían quedan derrumbadas. Nadie tuvo que discutir ni debatir”.
Cambio de panorama
El coreógrafo recordó una anécdota ocurrida en los comienzos de la agrupación. Fueron invitados a presentarse en el municipio de Arcelia, Guerrero; sin embargo, algunos le advirtieron: “ni se le ocurra, maestro. Es un lugar muy violento, un pueblo muy machista”. Más tarde consultó con los bailarines, que accedieron a ir. “Deben saber que tengo puras intrépidas buscadoras de peligro en la compañía”.
Luego de esa primera función, realizada con “temor, muchas reservas y un poco de discreción”, continuaron invitándolos con el paso del tiempo. La aceptación y la apertura de los habitantes ha evolucionado a tal nivel, explicó, que “hacemos un desfile por todo el poblado, para luego llegar a la cabecera municipal, donde damos una función que es esperada todo el año”.
¿Cómo se ha conseguido? “Con trabajo, por supuesto, de calidad. Y de no confrontar a las personas, sino simplemente mostrarles todo lo que somos; es decir, cómo bailamos, nuestro amor por la cultura, la forma en que conectamos con la música, el humor. Al final, cuando se dan cuenta, incluso sin notarlo, ya no les importa de quién nos enamoramos”, aclaró.
No obstante, la situación referente al respeto hacia la comunidad LGBT+ aún es delicada en el país. Antunez señaló a la Ciudad de México como un oasis donde los derechos del sector sí son reconocidos, “pero sales, incluso en la periferia de la capital, y ya es otro mundo. No se diga más afuera”.
Ejemplo de libertad
A pesar del rechazo, la violencia y el miedo, apuntó, “nos gusta pensar que hemos contribuido a crear empatía hacia la comunidad”.
Nacido en 2011, México de Colores surgió como un proyecto de una sola presentación. Antunez montó un espectáculo para un acto organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México, en el contexto del Día Internacional Contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia (17 de mayo).
“Imagínate que no teníamos ni nombre”, relató el coreógrafo. Para la presentación llevaron a cabo cuatro coreografías, entre las que se encontraba México de Colores. Ante el éxito del grupo y la necesidad de referirse a ellos, José Rivera, director de la compañía La Cebra Danza Gay, los bautizó con el título de uno de sus bailes.
Con el pasar de los años, se han presentado en infinidad de espacios; además, sus espectáculos han atraído a artistas de otros estados y países, quienes deciden dejar su hogar para sumarse al proyecto. Hoy día es un ejemplo para otras organizaciones. “Tenemos hermanos como Ecuador de Colores, Costa Rica de Colores; en Colombia también; tenemos Argentina Diversa y Venezuela Diversa”, contó Carlos Antunez.
El arte independiente
Sin embargo, no todo ha sido fácil. Durante muchos años, ante la falta de un lugar propio, ensayaban en parques públicos. Según el director, una de las mayores dificultades por las que han atravesado es ser una agrupación independiente en México.
“Todo el vestuario y la producción de un proyecto como éste, que es muy ambicioso, cuesta mucho dinero. Es muy difícil conseguir esos recursos como compañía absolutamente independiente a la que nadie da dinero. Ha sido un reto muy grande”, apuntó Antunez.
Explicó que, para lograr algunos diseños, se han valido de apoyos de otros compañeros, quienes les han donado tela o vestuario; no obstante, recalcó, “hasta hoy, todo lo que tenemos ha sido por recursos propios”.
A pesar de la situación, explicó el coreógrafo, han logrado acercarse a instituciones que les han abierto puertas “que no sabíamos ni siquiera que podíamos tocar”.
Gracias a ello, y con el apoyo de Julia Cabrera, titular de la Dirección del Sistema de Teatros de la Ciudad de México, se les permitió practicar en las instalaciones de la Escuela de Danza de la Ciudad de México, ubicada en el edificio de la estación Normal del Metro.
Sueños y metas
Carlos Antunez desea que su compañía continúe creciendo y que logre presentarse no sólo a lo largo de la República Mexicana, sino también en el extranjero, a fin de mostrar con su arte que la cultura está viva en México.
“Porque en todo el mundo admiran la danza mexicana como esa postal del pasado, de lo que fuimos. Nosotros hablamos de temas actuales; ya no del señor que andaba a caballo y conquistaba a la chica. Exponemos temas de hoy.”
Para Jorge Estrada, quien es reconocido dentro la agrupación con el nombre artístico de Gina, el colectivo rompe con lo tradicional del folclor y lo transforma desde el amor.
“Aquí podemos ser y entregarnos, en cuerpo y alma, a lo que somos. No tenemos miedo de presentarnos ante la sociedad en el escenario.”
La agrupación México de Colores celebrará sus 15 años de trayectoria con el espectáculo Quinceañere, el cual será montado el 21 de junio a las 18 horas en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris (Donceles 36, en el Centro Histórico, en la Ciudad de México).











